Eduardo Perusquia, especialista en Trastornos de Sueño del Hospital Ángeles Pedregal afirma que no hay un impacto de importancia en el organismo humano cuando ocurre el cambio que es de solo una hora, añade que es más una resistencia cultural o social.
Respecto a los ciclos circadianos que son los encargados de determinar los cambios hormonales, el flujo de líquidos, el cambio de temperatura y el estado de alerta indicó que hay experimentos que han mostrado con precisión que estos ciclos tienen un margen o una oscilación entre 24 y 25 horas y media. Por lo tanto, si se entiende que este margen de una hora ya existe biológicamente, no hay mayor problema con adelantar o retrasar los hábitos una hora.
Explicó que se puede manifestar como una pequeña molestia que no tardará más de un día en desaparecer. "El problema es la adaptación psicológica, por ejemplo podemos citar a quienes viajan de un continente a otro, en donde existe un problema mayor porque estos ciclos se descuadran verdaderamente, pero como existe un interés personal e inmediato hay una adaptación obligada del individuo".
Este trastorno se conoce como Jet Lag, lo experimenta 80% de la gente que viaja y presenta síntomas como la constipación, aumento de dispepsia o gases estomacales, irritación nasal o en los ojos pero la mayoría de la gente tarda 48 horas en adaptarse naturalmente o puede ser tratada con melatonina, una hormona que el cuerpo produce naturalmente para informar al cerebro que es de noche.
Para que el cambio de horario no afecte a los mexicanos se les aconseja dormir una hora antes de lo usual el sábado previo a adelantar el reloj, a no abusar de sustancias estimulantes como el café, al menos por la noche, tener hábitos de buena higiene de sueño, por ejemplo una recámara con temperatura adecuada y paredes blancas.
Se aconseja contar con un colchón y almohada adecuados a las necesidades, no ingerir alcohol antes de dormir, evitar el estrés y no hacer ejercicio antes de ir a la cama.