NUEVA YORK.- Los directores Pedro Almodóvar y Sofia Coppola protagonizaron un distendido coloquio en el Festival de Cine de Nueva York (NYFF), donde repasaron su visión de la dirección cinematográfica, debatieron sobre las adaptaciones literarias y la entrada de coordinadores de intimidad en los rodajes, y compartieron anécdotas de su trayectoria ante un auditorio entregado.
El cineasta manchego fue contundente respecto a la escritura cinematográfica y sentenció que “nunca es buena idea” colaborar directamente con el autor de una novela al adaptarla a la gran pantalla.
Coppola coincidió al recordar cómo afrontó la adaptación de ‘The Virgin Suicides’ con el escritor Jeffrey Eugenides: “Me reuní con él para pedírselo y le envié mi guion. Al principio no le convenció del todo y me hizo comentarios; comprendí que era su criatura”.
“Pero con el tiempo lo entendió y quedó muy contento con el resultado. Al adaptar, uno debe cambiar cosas para llevarlo al lenguaje cinematográfico”, recordó la directora.
Almodóvar, argumentó que el cine y la literatura son “disciplinas distintas” y que el realizador requiere total libertad de reinterpretación para no sentirse atado o con la impresión de estar “traicionando” al creador original.
En materia literaria, Almodóvar desveló que está inmerso en la lectura de ‘Cosamala’, de la escritora española Alana S. Portero, ambientada en la Guerra Civil española, y de ‘Peces’, de Eva Baltasar.
Respecto a esta última, centrada en una relación lésbica intensa, confesó que le atrae llevarla a la pantalla, aunque admitió dudas sobre si hoy encontraría actrices “con la valentía que demostraron Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos en ‘La vida de Adèle’ para rodar ese tipo de secuencias.
Abdellatif Kechiche, el director francés de ‘La vida de Adèle’, ganó el máximo galardón en Cannes en 2013, pero luego fue investigado por agresión sexual.
Poco después de ese rodaje, ambas actrices denunciaron el carácter tiránico del director y que exigiera cientos de tomas para una misma escena.
La conversación derivó hacia la incorporación de coordinadores de intimidad y entrenadores de interpretación (coaches) en los rodajes modernos.
Almodóvar apuntó con humor que el vínculo entre el director y los actores ya es un “trío”, pero que sumar mediadores lo transforma en un “cuarteto” que puede obstaculizar la visión creativa si surgen discrepancias de criterio.