NUEVA YORK.-Oleadas de cinéfilos vestidos de rosa pasaron junto a palmeras de cartón en el frenético primer día de “Barbenheimer”.
Después de la expectativa impulsada por una nube de memes, el día más esperado en el calendario cinematográfico del año finalmente llegó cuando “Barbie” y “Oppenheimer”, dos películas opuestas unidas por el destino del marketing cruzado, aterrizaron en los cines.
Para el día de ayer, ya estaba claro que “Barbenheimer” se había transformado en el evento cinematográfico del año. La colisión de la brillante sátira de la muñeca de Mattel de Greta Gerwig y la obra de tres horas de Christopher Nolan sobre J. Robert Oppenheimer, el llamado padre de la bomba atómica, no estaba canibalizando la venta de boletos de alguna de las dos, sino que alimenta la emoción de uno de los fines de semana de cine más esquizofrénicos y con choques de colores más marcados.
Las previsiones de los estudios rondaban los 80 millones de dólares para el primer fin de semana de “Barbie” y unos 40 millones de dólares para “Oppenheimer”.
Pero es probable que ambas superen con creces esos totales, y tal vez incluso, especialmente en el caso de “Barbie”, los dupliquen.
“Barbenheimer” está a punto de ser no sólo una tendencia viral, sino un gigante de la taquilla. Para una industria cinematográfica que aún no se ha recuperado por completo tras la pandemia, es una inyección muy necesaria de alegría cinematográfica en una temporada de verano en la que muchos de los principales estrenos no han alcanzado las expectativas.
Los datos demográficos de la audiencia son casi opuestos entre sí. “Barbie” atrae a una audiencia mayoritariamente femenina y más joven, mientras que “Oppenheimer” es más popular entre los hombres y los mayores de 30 años.