Morelia. - La directora mexicana Natalia Beristáin encontró en la ficción una fuerza particular para plasmar la realidad avasallante que aqueja a México. Es en su último filme, “Ruido”, donde concreta su sentir con respecto a la violencia contra las mujeres.
“Yo sé el poder absoluto que tiene la ficción, te permite que se aborden temas que parecería que casi no caben en una sola película”, cuenta Beristáin en entrevista con EFE.
Con su filme, que actualmente es parte de la competencia del Festival Internacional de Cine de Morelia, Beristáin se adentra a la vida, la búsqueda y las resistencias de las mujeres que habitan un país profundamente lastimado por la violencia machista y en donde las víctimas de feminicidios se suman por miles.
En la ficción, Julieta Egurrola -madre de Beristáin en la vida real- interpreta a Julia, una artista plástica que vive la desaparición de su hija Ger, una psicóloga de 25 años.
Tas meses de vivir en solitario el dolor que trae la incertidumbre y la falta de acción de las autoridades, Julia se adentra en un camino físico, peligroso y lleno de incertidumbres, pero acompañado de colectivos y demás mujeres organizadas que han vivido este infierno.
Para Natalia, quien trabajó de cerca con colectivos como Voz y Dignidad, que se dedican a búsqueda de víctimas de desaparición forzada en San Luis Potosí (México), era importante no tener proceso de “casting” normal, al incluir personas que han vivido estos sucesos.
“La realidad siempre superará la ficción y traer a estas no actrices, de alguna manera a interpretarse a sí mismas, hace que termine de conjugarse dentro de la ficción, pero siento que la potencian, me abren nuevas posibilidades narrativas a futuro que me emocionan para seguir evolucionando”, afirmó la directora.
Pero, además de trabajar con víctimas y defensoras de derechos humanos, Beristáin también estuvo cerca de periodistas como Diego Enrique Osorno, quien fue parte del guión, así como de Lydiette Carrión y Daniela Rea, que la guiaron en su proceso.
Tanto Julieta como Natalia se consideran dos mujeres privilegiadas, pues consideran son pocas las personas que tienen la oportunidad de trabajar en un proyecto, así como madre e hija, cuya admiración mutua es enorme.
“Yo ya soy mamá y abuela, ella me hizo abuela, es madre y eso también te da otra sensibilidad y lo ha dicho muchas veces, el haber tenido una hija te da un ‘plus’ de ver la vida y de sentirla”, dice Egurrola, quien considera que esa condición que ambas viven, hizo de “Ruido” un proyecto aún más especial.