Ciudad de México. - “Gracias México”, con muchos agradecimientos y una sonrisa, Björk cierra con broche de oro su última presentación en el Parque Bicentenario de México.
“Si tuviera que describir la perfección, mi respuesta sería Björk”, así definieron algunos de los asistentes el espectáculo, al ver que la cantante cuidó hasta el último detalle, para hacer pasar una noche increíble a miles de admiradores.
Este concierto que fue programado hasta el último momento, tenía otra sorpresa, después de que los boletos llegaron a costar hasta 10 mil pesos, la islandesa permitió que se bajaran los precios a menos de 2 mil pesos, abriendo para ello una sección general.
Es por ello que cientos de personas pudieron tener a menos de un metro a la cantante, que a comparación del primer concierto, pudo tener más contacto e interactuar más con sus fans.
Björk estaba feliz y lo hizo notar en todo momento, al término de cada canción gritaba en español, “¡Gracias!”, “¡Gracias México!”, mientras que toda la audiencia no perdió la oportunidad de ovacionarla y agradecerle por todo lo que estaba haciendo en su show.
La islandesa, interpretó el mismo repertorio, pero hizo que los asistentes se adentraran una vez más a mundos difíciles de describir, con canciones como “Utopia”, “Arisen my senses”, “Venus as a boy”, “Claimstaker”, entre otros, el espacio, planetas, el Reino monera, la flora y fauna, enredadera y un sin fin de escenarios, convergieron al unísono de las canciones.
Un teatro digital con audio inmersivo de 360 grados, en el que Björk pasó años preparándolo, hizo un show sonoro único, los sonidos de las flautas transversales viajaban de un lado a otro, las voces del coro mexicano estremecían el lugar con cada nota que se escuchaba y los sonidos de aves acompañaron el inicio y final del espectáculo.
Temas hicieron derramar lágrimas que expresaron “¡que belleza y majestuosidad, estamos presenciando”, mientras que otros en silencio solo veían todo lo que sucedía.