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Erase un borracho que miraba un petirrojo
aficionado a las magnolias, una flama
inquieta sobre la copa del árbol, hormigas
amarillas en unos trozos de ámbar, pero
sobre todo el sol como lenguas de fuego.
Nota, los apóstoles huyen del peso de la luz
sobre sus hombros. Me atrajo en especial
un caracol de tinta que dibuja nomeolvides
sobre la tierra húmeda. La imagen es un
pájaro y un árbol yuxtapuestos, además,
un maestro ciego que redacta poemas con
el humo.