Bolsa de caramelos rojos

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Inicia la mecánica del ruido, 

casi siempre a las diez de la mañana; 

carromato, cormorán, carroña. 

Los policías pulen su bastón de ciego. 

Esa procesión de signos terminará, 

seguramente, en alguno de los cráteres abiertos a golpes de quarks enloquecidos. 

Cuatro días más tarde 

los Cátaros asaltaron el castillo, 

los catarrinos aplaudieron el proceso 

desde las copas de los árboles. 

El caso es que observo una ciudad 

que parece mal armada, será por el 

catarro, o por el shock que me causa el saber  que los chinos falsifican las arterias coronarias.