Bolsa de caramelos rojos

Toma el salero, el vidrio de los días,  la costra de la palabra en las paredes. 

Todo fluye, menos el negro río de  piedra pervertida que construyó la  cárcel de Penélope. La soledad es de sal,  un arco sin tensar, el abandono. Una 

mujer lanza una moneda, cara o cruz, contra una lluvia de navajas patriarcales.