33
Algo diría de los alerces
y las jacarandas,
o del mar en el cuenco
de una mano.
El poema es una cárcel,
una escudilla,
una trampa que casi
siempre falla.
Por ejemplo; caminas contra el viento de marzo,
sin brújula,
sin un ovillo para marcar la ruta de regreso.
Una puerta, una escalera y el pan sobre la mesa,
la sombra del amor para esculpir fantasmas:
aquí, en la ciudad que acostumbra el silencio*.
Ida Vitale
Norberto de la Torre