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Todos los días vengo hasta la Plaza de Armas para buscar al mago, rúnicas palabras de un oráculo celta. Verás, el inicio del amor está en el agua, eso afirma un chamán Yoruba que lanza semillas de kola en una fuente. Frente al quiosco había un proscenio donde todos caminaban con los ojos vendados. En realidad,
vengo a buscar mi yo: un tipo estrafalario con tumores de grasa en el yeyuno; también a recolectar palabras: milico, zaguán, anáfora, liquen y amor que tengo repetida hasta el cansancio, vengo a encontrar lo inesperado en una plaza inmóvil, una pitonisa en cueros, por ejemplo.