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Ella misma descubrió la masa mediante la palpación habitualdespués de su periodo menstrual, fue en ese momento cuando se percató de que algo no era normal en uno de sus senos.
Desde enero de 2026 ha utilizado sus redes sociales como un espacio de concientización sobre su estado de salud, donde ha compartido imágenes vistiendo de color rosa y ha mostrado de forma directa el proceso de su tratamiento de quimioterapia, incluyendo los efectos de la denominada "quimio roja" y la pérdida de cabello.
En declaraciones recientes de junio de 2026, también habló con mayor profundidad sobre el impacto emocional de la enfermedad. Reconoció que ha enfrentado días difíciles en los que ha pensado en abandonar el tratamiento debido al dolor, aunque señaló que continúa adelante apoyada en su fe en Dios.
"Comparto mi historia porque, si una sola mujer decide hacerse un examen, tocarse el seno, hacer preguntas o buscar ayuda gracias a este mensaje, entonces todo habrá valido la pena", expresó en una publicación reciente en Instagram.
Jaylene Marie Álvarez, comunicadora de televisión, presentadora y coach profesional ha mostrado una actitud positiva y de lucha en redes, donde da tips y consejos para afrontar la realidad que a ella, asegura, le cambió la vida.
"Cuando recibí la noticia de que tenía cáncer, sentí que mi mundo se detenía por un instante. El miedo, la incertidumbre y las preguntas llegaron de golpe", confesó.
Jaylene Marie ha tomado al menos 14 quimioterapias y se someterá a dos quimios rojas más; las quimios rojas, dijo, la dejan de cama por dos semanas, aún no entiende por qué éstas tienen un efecto grande en ella.
"No quiero romantizar esta experiencia con mis fotos o posts. Esto es una de las cosas más horribles que un ser humano puede experimentar. No se lo pueden ni imaginar porque por alguna razón no se habla mucho al respecto", confesó.
Aunque Jaylene Marie afronta la enfermedad con la mejor actitud, confiesa que no siempre es posible tener buenos pensamientos ni sentirse bien, de hecho, ella se ha sentido muy mal en varias ocasiones, sin embargo, confía en que este no es el final.
"El cuerpo duele, la energía desaparece y la cama se convierte en el único lugar posible. Incluso en los días más difíciles, sigo creyendo que esta historia no termina aquí. Sigo creyendo en los milagros, en la sanidad y en la fuerza que Dios pone dentro de mí cada día".