Ciudad de México. - Roberto Gómez Fernández, hijo del actor y escritor Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, considera que los personajes de su padre se mantienen vigentes, porque creó algo con valores extraordinarios, atemporales y universales, que en cualquier lugar y época tienen efecto.
Compartió que su padre tenía un gran conocimiento de la condición humana y alrededor de eso creaba comedia, lo cual perdurará; además, parte de su consigna era entretener, pero sanamente.
“Era una comedia en la que él era su propio instituto de investigación, le tenía que gustar primero y luego lo veía como público y se aseguraba que pudiera reunir a toda la familia, lo cual necesitaba ciertos límites, era muy exigente”, contó.
Confesó que “Los caquitos”, a pesar de que era evidente comedia, en un principio se trataba de ladrones, por lo que a su padre le cayó tarde el veinte de que debía quitarlos, y en los últimos 10 años se habían retirado de esa actividad porque cambió el rol.
En cuanto a crecer en una casa con un padre famoso, dijo que en su hogar no había nada que tuviera que ver con la farándula, por lo que en su niñez desconocía la magnitud del alcance de los personajes de su padre.
Reveló que veía a su papá trabajar y luego irse y regresar, así como el papá de cualquiera de sus compañeros de escuela con cualquier profesión como doctor, salvo que el suyo lo hacía “vestido de rojo y antenitas”.
Dijo que poco a poco se fue dando cuenta de ello e incluso hasta la fecha le sigue sorprendiendo el efecto.“Recuerdo es tener a un padre sabio, que era por un lado cariñoso e ingenioso, muy ligero y muy fácil, y con la sabiduría que le caracterizaba, sin darnos cuenta nos ponía en nuestro lugar, sin necesidad de gritos ni de escándalos”.