Para quedarse en casa

Historias que inquietan por la realidad y la memoria, más allá del terror convencional.

La temporada de Halloween suele asociarse con historias de fantasmas, asesinos y criaturas sobrenaturales, pero el cine ofrece otras maneras de experimentar el miedo. Desde películas que marcaron la historia del género hasta propuestas contemporáneas que exploran el trauma y la desigualdad, esta selección reúne tres categorías para quienes buscan algo más que sustos durante la spooky season.

Películas clásicas que definieron el terror

Para quienes buscan revisitar las películas que sentaron las bases del género, El exorcista (1973), de William Friedkin, es una de las referencias imprescindibles. La historia de una niña que presenta síntomas de una posesión demoníaca convirtió el conflicto entre la fe y el mal en una experiencia perturbadora para el público de su época.

También destaca La masacre de Texas (1974), de Tobe Hooper, sobre un grupo de jóvenes que se encuentra con una familia violenta. Su estética áspera y su atmósfera opresiva influyeron en el desarrollo del slasher, mientras que Halloween (1978), de John Carpenter, consolidó la figura del asesino enmascarado con la historia de Michael Myers y su persecución de un grupo de adolescentes.

A esta lista se suma El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, en la que el aislamiento de un hotel y el deterioro psicológico de un escritor convierten los espacios cotidianos en fuentes de amenaza. Las cuatro producciones mantienen su relevancia por la manera en que transformaron los recursos visuales y narrativos del cine de terror.

El nuevo terror y sus otras formas de miedo

El género también ha cambiado con películas que recurren a la sugestión, los conflictos sociales y el horror psicológico. El proyecto de la bruja de Blair (1999), de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, popularizó el uso de imágenes que aparentan ser grabaciones reales, una estrategia que convirtió lo desconocido en el centro de la experiencia.

En The Babadook (2014), de Jennifer Kent, una madre y su hijo enfrentan una criatura vinculada con un libro infantil, mientras el relato explora el duelo y el desgaste emocional. Por su parte, ¡Huye! (2017), de Jordan Peele, utiliza el suspenso y el horror corporal para abordar el racismo y las relaciones de poder; la película obtuvo el Óscar al mejor guion original.

La selección se completa con Hereditary (2018), de Ari Aster, una historia en la que los secretos familiares, la culpa y el duelo se entrelazan con sucesos sobrenaturales. Estas producciones muestran cómo el terror contemporáneo puede trascender los sobresaltos para hablar de experiencias personales y tensiones sociales.

Películas que no son de terror, pero también inquietan

El miedo no siempre depende de monstruos o fenómenos paranormales. Algunas películas provocan angustia a partir de la pérdida, la memoria y situaciones que forman parte de la realidad.

En Aftersun (2022), de Charlotte Wells, Sophie recuerda unas vacaciones de su infancia junto a su padre y, años después, intenta comprender las emociones que no logró reconocer durante aquel viaje. La historia construye su impacto a partir de los silencios y de la distancia entre los recuerdos y lo que se comprende con el paso del tiempo.

La animación La tumba de las luciérnagas (1988), de Isao Takahata, retrata los intentos de dos hermanos por sobrevivir durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial en Japón. La guerra, el hambre y la pérdida convierten su historia en un relato devastador sobre las consecuencias de la violencia.

En Siempre a tu lado (2009), de Lasse Hallström, el vínculo entre un profesor universitario y un perro akita aborda la lealtad y el duelo. Mientras que Parásitos (2019), de Bong Joon-ho, comienza como una sátira sobre dos familias de distintas clases sociales y deriva en un relato de violencia que expone las tensiones provocadas por la desigualdad.

Aunque ninguna de estas cuatro películas pertenece propiamente al género del terror, todas producen una inquietud que permanece después de los créditos, desde la dificultad de comprender el sufrimiento de alguien cercano hasta las consecuencias de la guerra y los conflictos sociales.

Esta spooky season, la selección permite recorrer distintas formas de miedo en la pantalla.