Ciudad de México. - Con dificultad para hablar al respecto, pues dijo que su muerte le dolía mucho, Juan Carlos Colombo resaltó que la recordará como una mujer que amaba el teatro. “Fue heredera de Manolo y fue gente que me quiso. Eso es suficiente para recordarla. Fue amante del teatro y no hay muchos que luchen por el arte, pero ella lo hizo toda su vida”.
Héctor Bonilla fue otro de los actores que se dieron cita en la agencia funeraria donde se velan los restos de Fela Fábregas para compartir con la prensa que siempre la recordaría como una mujer muy puntual y exigente en el trabajo.
“Les puedo contar que ella fue la inventora de las placas conmemorativas. Era una mujer muy de su gente, no tenía mucho roce con todo el mundo, pero con su familia íntima y sus amistades cercanas era espléndida, una gran mujer”.
El productor teatral Alejandro Gou destacó que es una pérdida importante no sólo para el teatro de México, sino para el internacional. “Fue una gran señora, guerrera y gran maestra.
Detrás de un gran hombre como don Manolo Fábregas había una gran mujer y era ella”.
Aplaudió que tras la muerte de su marido haya mantenida de pie los teatros que le heredó.
El productor Guillermo Wiechers dijo que Fela siempre se refirió al amor que le tuvo a su marido y el legado que dejó en el teatro. “Cuando uno se sentaba a plantearle un proyecto, no se trababa de llegar a un acuerdo económico, de fecha y el recinto en el que uno estaba interesado. Se trataba de hablarle de la calidad literaria, de nombres que respaldaran la obra y de un prestigio que tuviera que ver con lo que su marido defendió incansablemente”.
Visiblemente triste, el actor Patricio Castillo comentó que él formó parte de la familia Fábregas y en conjunto guardan muchas historias, algunas buenas, otras no tanto. “Manolo y Fela me cuidaron, me hicieron crecer, me dieron mucha felicidad al encargarme papeles muy importantes y bueno, se me va alguien a quien quiero mucho”.
Por su parte Silvia Pinal recuerda a Fela como una mujer que supo entender el teatro y llevar las riendas del negocio que su esposo Manolo le dejó.
“Recuerdo cuando empezamos, ella vivía en Laredo y después Manolo se la tajo para acá. Se volvió mona, simpática y eficiente, aprendió mucho de los teatros, se pulió, se hizo una buena administradora le ayudó mucho a Manolo”, añadió Pinal.