Cosas que no sabías de la ceremonia

Los Ángeles.- Existen aspectos de la noche estelar de Hollywood que podrían sorprenderte.

Subamos un poco más el telón de una ceremonia que se esmera en el glamour natural pero que, como cualquier máquina, está hecha de tuercas y tornillos y debe atender necesidades humanas básicas.

Reemplazos y público de relleno

Las cámaras nunca encuentran un asiento vacío en los Premios de la Academia, pues una tropa de reemplazos está lista para ocupar cualquier asiento vacante cuando un invitado se levanta para ir al baño o al bar.

Un desfile de extras en esmoquin y vestidos largos llega horas antes de que comience el espectáculo y está listo para abalanzarse y tomar asiento una vez que las cámaras comienzan a rodar.

Me suena el estómago

Los invitados al Oscar suelen estar hambrientos. Podrá ser autoimpuesto, ya sea por los nervios del nominado o por un vestido tan ceñido que no deja espacio para el error o alimento.

Los asistentes, sin embargo, tienen oportunidad de comer durante un cóctel previo al show que incluye bandejas de entremeses; si no lo hacen entonces tendrán que esperar tres horas más a una cena posterior en el Baile de los Gobernadores.

Permanezca en su carril

Hay dos carriles en la alfombra roja de los Oscar: uno para los famosos, y otro para los demás. Soportes y cordones de terciopelo separan a las personas reconocibles de las que no lo son. Los famosos caminan del lado más cercano a las cámaras y los reporteros, y a menudo colidan y comparten abrazos improvisados en la alfombra.