La fiesta que comenzó con música, baile y esperanza terminó con rostros largos. Después de la derrota de México ante Inglaterra en el Mundial 2026, el Fan Fest del Zócalo de la Ciudad de México cambió los gritos de emoción por un ambiente de tristeza y desilusión.
Una hora antes del encuentro, y previo al retraso ocasionado por las condiciones climáticas, la Sonora Santanera encendió el ánimo del público con un poderoso "¿Cómo estamos, México?", que hizo olvidar por momentos la lluvia y el frío que acompañaron la tarde.
Con temas como "Fue en un cabaret", la agrupación mexicana puso el toque romántico a la espera. Algunos aficionados se abrazaban y bailaban bajo la lluvia, mientras otros frotaban sus manos para combatir el frío sin moverse de sus lugares, con tal de no perderse ningún momento del partido.
Aunque la Sonora Santanera mantenía el ritmo con canciones como "El ladrón", parte del público comenzó a refugiarse en las zonas techadas de los stands y el área de comida del Fan Fest, esperando el inicio del duelo entre México e Inglaterra.
Con "Bonita y mentirosa", algunas parejas aprovecharon para bailar frente al escenario, mientras otros simplemente observaban la presentación mientras la lluvia poco a poco comenzaba a detenerse.
Finalmente, "La Ola" desató el ambiente futbolero. Entre baile y emoción, muchos aficionados imaginaban una noche histórica para México; sin embargo, todo cambiaría después del silbatazo final.
El Zócalo, que durante el Mundial 2026 fue escenario de grandes celebraciones y encuentros como Cabo Verde vs. Argentina, se convirtió en un espacio de tristeza luego de que México cayera ante Inglaterra con marcador de 3-2.
Los cánticos desaparecieron y miles de aficionados comenzaron a abandonar la plancha con decepción, después de ver terminar el sueño mundialista del Tricolor jugando como local.
Algunos permanecieron unos minutos más frente al escenario e intentaron seguir bailando, aunque ahora sin la misma energía que horas antes. La fiesta continuaba por inercia, entre tristeza y nostalgia, pero también con la esperanza de una afición que, pese a los golpes, sigue creyendo que algún día México podrá levantar la Copa del Mundo.