La casa de "Sax" (Emilio Cervantes) en Soledad de Graciano Sánchez, se convirtió en un escenario de altares y fotografías, tras la muerte del integrante de La Maldita Vecindad.
El saxofonista de la legendaria banda, dejó en su municipio de origen, anécdotas memorables entre sus amigos, vecinos y familiares que lo vieron crecer.
Los recuerdos del saxofón en "Pachuco", se entremezclan con un Cristo, arreglos de flores amarillas, blancas y verdes, veladoras, y una pequeña caja de regalo, con la figura del saxofonista.