“EL BESO: DEL ARTE A JENNY HERMOSO” (2ª PARTE)

¿Algo llamó su atención? ¿Se dieron cuenta hacia dónde me dirijo? Continuemos con los besos políticos, sí, los besos que más allá de una manifestación de amor, representan -según el contexto- algo más. Mencioné la fotografía “El beso en el Times Square”, la que, según las investigaciones, tampoco fue consensual, es decir, el marinero, George Mendonsa, bajo un contexto festivo y de triunfo (ojo con esto), abraza a una mujer y la besa.

Se dice que hubo muchos momentos similares a este, también fotografiados, pero esta imagen pasó a la posteridad y se politizó, digamos que, también se romantizó, cambió de contexto o de interpretación y en una escultura que alude a la foto, en el estado de Florida, fue grafitado en la pierna de la mujer la frase #metoo, el movimiento feminista contra el abuso sexual. ¡Vaya!, ¡vaya! El beso del triunfo, de la victoria y de la posteridad cambia de tono, y fundamenta algo que en la práctica se ha dado, pero que hoy toma otro rumbo, el del abuso, el de la cosificación y control del hombre sobre la mujer.

Ya sabrán, el tema del beso entre la futbolista española, Jenny Hermoso y el ahora ex presidente de la Federación española de fútbol, Luis Rubiales, me lo han preguntado por todos lados, y, en primera instancia, en lo personal, rechazo totalmente la acción, por ninguna vía es correcto, ya que es clara muestra de un abuso de la cúpula futbolística hacia una jugadora, es abuso de poder, ya que el funcionario valiéndose de su autoridad acude a una acción que no es consensuada.

Es similar al ámbito festivo y de triunfo de “El beso de Times Square”, pero nuestro pensamiento y conocimiento ya no lo es, estamos despertando, evolucionando.

Por milenios las mujeres asumieron un papel de subordinación y cosificación. Más allá del beso o del “piquito” es que continuamos con prácticas inadecuadas, es lo que muestra una autoridad de un mundo dominado por los hombres, como el fútbol, a un lado de la monarquía española, la reina y la princesa (mujeres), en un campeonato ganado por mujeres y bajo la mirada de millones de espectadores en todo el mundo, sobre todo mujeres.

Ordiales no se dio cuenta que estamos evolucionando y regresó a prácticas primitivas en las que miles de mujeres no estamos dispuestas a permitir. 

No minimicemos los hechos, no seamos cómplices de actitudes que no tienen un lugar en este momento. 

Los besos, ese beso, la unión de esas identidades, hoy ya tiene otro sentido, y el arte ha resguardado esas imágenes para que no olvidemos que esa práctica cultural, como todo lo socialmente aprendido también tiene una interpretación que nos motiva a entendernos como especie. 

Hay besos de amor, besos artísticos, otros actuados, otros rechazados como el del mural del artista ruso Vrubel donde representa al ex líder soviético Leonid Brezhnev besándose con el alemán Erich Honecker, conocida la imagen como el beso bolchevique o el beso comunista, donde la imagen se potencializa con la frase “Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este beso mortal”, que daría para platicar sobre todas las connotaciones en unas cuatro columnas. 

Y no se trata solo de un “piquito”, ¿verdad? Sino de toda la alegoría de interpretaciones culturales, sociales, políticas y hasta económicas que provoca una imagen y que retumba en el mundo.

En fin, el tema es interminable y lo que en primera instancia parece una diminuta muestra de cariño, no sabemos en qué momento ese instante queda impreso en lo eterno.