Entre la multitud, Mónica y Juan Carlos esperan juntos. Son pareja, pero también cómplices musicales. Él fue quien la introdujo a la banda; ella ahora cuenta los minutos para verlos.
"Gracias a mi novio, yo conozco a La Gusana Ciega, me convertí como que en una súper fan y ahorita ya estuve muy atenta de que, 'ay, va a haber firma de autógrafos' y así".
La espera no es silenciosa. Hay nervios, sonrisas, celulares listos y miradas que buscan cualquier señal de movimiento. Valentina, otra fan, encuentra en la música un puente generacional.
"Llevo un tiempo siendo fan. Mi papá los ponía cuando yo era chica y me empezaron a gustar justamente y es la segunda ocasión que vengo a verlos".
De pronto, el murmullo crece, Daniel Gutiérrez aparece. No hay discurso ni anuncio: solo su presencia basta para encender la emoción. Se abre paso y toma su lugar mientras afuera los gritos rompen la calma de la calle.
Desde las 12 horas fans llegaron con guitarras, improvisando pequeñas serenatas para hacer más corta la espera. Otros, simples curiosos, se acercan a preguntar qué sucede. La respuesta se repite como contraseña:
"Deben comprar el disco con nosotros para la firma".
Minutos después, también aparecen Germán Arroyo y Luis Ernesto Martínez "Lu", saludando rápidamente antes de entrar. La energía se contagia: niños, adultos, parejas, todos comparten el mismo objetivo llegar a que les firmen su disco.
Ya adentro, los intérpretes de "Tornasol" no sólo firman discos. Algunos fans que salen muestran sus boletos de conciertos firmados, posters, guitarras y recuerdos que los fans han guardado con la esperanza de que algún día llegará este momento y se retiran con una sonrisa que deja emocionados a las personas en la fila en la que siguen sumando fans en la calle.