Para el músico, perdonar no significa olvidar lo sucedido ni dejar de sentir dolor, sino aprender a no desearle el mal a quien lo ha lastimado, incluso cuando se trata de sus propios errores.
La paternidad también ha transformado su manera de entender el amor. Después de las dificultades que enfrentó junto con su esposa para tener hijos, es padre de tres y asegura que formar una familia le ha permitido comprender que amar no siempre es una experiencia agradable, sino una responsabilidad que exige tiempo, paciencia y sacrificios.
"El amor no es una emoción, es un compromiso, una decisión, un acto de la voluntad que es a veces placentero y a veces doloroso".
Para ejemplificarlo, habla de las noches en las que cuidar a un hijo enfermo significa renunciar al descanso.
"Porque estarte levantando cada hora con un hijo que esté enfermo, que no deja de llorar... O sea, a veces amar duele, ¿no? Cuesta. Entonces, yo creo que el amor, cuando cuesta, es cuando más vale".
Con esta conciencia llegará el 8 de noviembre al Zócalo capitalino, donde participará en Vita Fest junto con artistas de distintos géneros, entre ellos Enjambre.