Foo Fighters... ¿La luz al final del túnel?

Esta columna nació en el ojo del huracán de la pandemia, justo cuando la maquinaria musical se vio obligada a parar totalmente. Tuvo que pasar poco más de año y medio para poder ver la luz al final del túnel. Pareciera que ha pasado una eternidad desde que los conciertos masivos recibieron un gancho al hígado viéndose obligados a parar. Han sido días oscuros para la industria musical y del entretenimiento. El paro de actividades por un periodo tan largo sin duda modificó la manera de funcionar del show business.

¿Qué ha sucedido desde el día uno del lockdown hasta el día de hoy? Hagamos un poco de memoria. El último evento musical masivo en nuestro país fue el “Vive Latino” del año 2020. Corría el mes de marzo y ya se escuchaba desde semanas atrás el rumor: el virus se acerca a México. Parecía aún una realidad lejana, un enemigo indefenso que poco daño podía hacernos a tanta distancia. El festival se realizó a pesar de las señales de alarma. Un buen porcentaje del cartel de bandas que habían sido anunciadas canceló su presentación y el evento estuvo cubierto por una atmósfera de incertidumbre ante el caos que estaba por desencadenarse.

A partir de ese momento los meses por venir fueron un balde de agua helada, tanto para los melómanos como para las bandas. Largos días en los que no solamente se vio frenada la industria de los conciertos en vivo, fueron millones de vidas las que se perdieron en uno de los periodos más oscuros de la historia moderna de la humanidad.

Se convirtió en una situación bastante familiar olvidarse de los conciertos, mantenerse entre cuatro paredes y no poder asomar ni la nariz por semanas enteras. A pesar de la gravedad de la pandemia, poco a poco fuimos aprendiendo a funcionar bajo las reglas sanitarias y sociales de la nueva normalidad. Fue entonces que llegaron nuevas variantes que le permitieron a los artistas mantener sus carreras a flote. La primera nueva modalidad fueron los conciertos online, que si bien sirvieron para mantener en cierta forma el vínculo entre los fans y el artista, no se asemejan a la vieja costumbre de los conciertos masivos presenciales.

Una vez que la resignación nos hizo entender que tendrían que pasar muchos meses más para poder disfrutar la música en vivo llegó una nueva luz de esperanza: los auto conciertos.

Es una realidad que esta modalidad jamás podría sustituir a los conciertos de la nueva normalidad, pero al menos representaba una esperanza de que la pesadilla en algún momento terminaría. Ahora la esperanza está más viva que nunca, pues el pasado domingo 20 de junio la banda norteamericana “Foo Fighters” ofreció el primer concierto masivo desde que el mundo fue sacudido por el virus del Covid-19.

El show se realizó en el mítico Madison Square Garden de Nueva York y fue el primer evento musical con el 100% de aforo y sin el uso obligatorio de cubrebocas desde finales del 2019.

La presentación de la banda intérprete de himnos del rock como “Best of You”, “Learn to Fly” y “My Hero” representa el banderazo de salida para el regreso con bombo y platillo de las presentaciones musicales en modalidad presencial. Si bien en nuestro país el proceso de vacunación aún no ha concluído, el hecho de que la industria del espectáculo comienza a reactivarse en el territorio de nuestro vecino del norte representa una intensa llama de esperanza pues solamente es cuestión de tiempo para que los conciertos masivos retomen su rumbo en la República Mexicana. 

Va a resultar bastante interesante comenzar a ver poco a poco sobre el escenario toda la música que se generó en el encierro, en la soledad y el aislamiento de las habitaciones de miles de artistas alrededor del mundo. El león ha despertado y viene a reclamar el tiempo perdido… ¿Están listos?