El Malilla no se olvida de sus orígenes

La gira de El Malilla conecta a mexicanos en Estados Unidos con sus raíces culturales mexiquenses.

El Malilla busca democratizar la cultura y darle el valor que históricamente se le ha quitado a la periferia regresando a Valle de Chalco luego de tener su primer gira por los Estados Unidos y conquistar venues nacionales como el Palacio de los Deportes.

Gira y presentación en Valle de Chalco

El 24 de octubre, Fernando (su nombre real) se presentará en Carma Chalco como parte de "Almas del Perreo", que más allá de ser noticia por la vuelta de un mexiquense exitoso, a ojos del cantante, tendría que comenzar a ser la norma y no solo celebrar a la CDMX como el lugar de los conciertos grandes del país.

"Todo lo relevante, lo importante, lo que está validado, lo que cuenta sucede en Ciudad de México, ese siempre ha sido mi conflicto personal como Fernando, en Chimalhuacán estuvieron doscientas personas, la gente cantó, disfrutó y no se habló de eso, ayer estuvimos en Ixtlahuaca, estuvo Danna, como que justamente eso es darle voz y voto a la gente del Estado de México", dijo en rueda de prensa.

Validación cultural y periferia

"Entre este conflicto y esta dualidad de chinga, entonces que nunca vamos a tener voz y nunca vamos a tener voto y nunca vamos a tener esta validación ante la gente porque somos de la periferia o porque, entre comillas, somos los del barrio, 'Alma del Perreo' es eso, que pueden suceder cosas chingonas en el Estado, pueden suceder cosas chingonas en Chalco", complementó.

Aunque no se considera como algo excepcional, Malilla ve con orgullo como él y sus compañeros del reggaetón mexa han acercado la ilusión de sobresalir en los jóvenes de los barrios como Chalco, Neza o Iztapalapa.

"En el barrio nacimos siempre admirando a futbolistas, a otro artista, pero cuando un vecino se vuelve un artista empieza a suceder eso de: él es como yo, viene del mismo código postal que yo, es 56618 igual que yo, empieza a surgir esta hambre: yo quiero ser como Malilla, como un Bogueto, como una Bellakath", señaló.

Este esfuerzo por enaltecer la cultura del barrio y demostrar que no necesariamente las personas que vienen de estos lugares son delincuentes como se piensa en el imaginario popular lo llevó también durante su paso por los Estados Unidos.

En aquel país, El Malilla encontró una realidad nueva, mexicanos que no son mexas, pero tampoco son gringos, quedan a la mitad del camino, de padres nacidos bajo la bandera nacional pero que por situaciones de trabajo o dinero tuvieron que partir hacia el vecino del norte.

"Conecté demasiado con ellos, era una cultura bien interesante, el poder explicarles qué es ser un chacalón, ser del Estado de México, porque quizás nacieron, crecieron allá, pero el papá y la mamá sí son de Ecatepec, por así decirlo, me sentaba a explicarles: de este lado somos bellacos y de este somos chacalones. Fue muy bonito poder llevar un poquito de nuestra jerga y de nuestra cultura hacia esos lados y también poder ver la situación que vive la raza mexicana allí", compartió.