Morelia. – En una de las calles del Centro de México mujer cae de la nada y su cuerpo yace en el suelo. Silverio Gama (Giménez Cacho), quien es testigo, se acerca a asustado para ver cómo está, la mujer le responde que desapareció y que mejor se vaya porque saber lo que le pasó sería peligro para él.
Gama, junto a personas que se acercan se alejan. La mujer sigue en el suelo y la vida a su alrededor sigue. Gente la esquiva, no la mira, aunque en esa calle otros empiezan a caer como ella.
La escena es de “Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades”, filme de Alejandro González Iñárritu, collage onírico que viaja a través del regreso de Silverio Gama, periodista y documentalista mexicano que vive en Los Ángeles, y quien, al recibir premio internacional, vuelve a su país, en donde se encuentra con realidades dolorosas como crisis de desaparecidos de México.
“Yo creo que es una forma en que traté de abordar algo tan complejo, tan irritante, tan inentendible por la cantidad de desaparecidos, que son ya 120 mil desaparecidos, sin explicación. Una democracia que traté en instantes con imágenes, hablar un poco de lo que creo que los mexicanos compartimos, que esa incertidumbre y el miedo, y la indignación, el delirio que esto representa. Sí creo que lo intenté, decirlo de una forma que abriera la posibilidad de que cada uno lo interpretara de la manera que quisiera”, dice a SinEmbargo.
La cinta, estrenada en Festival de Morelia (FICM), es ejercicio introspectivo de Iñárritu en el que él mismo se refleja en su personaje principal con viejas y nuevas ideas que vistió su mente, aunque también, como su protagonista lo señala, “con unas cuantas falsedades”.
El regreso de Silverio a su país lo hace encontrarse con su ‘mexicaneidad’ que olvidó. No sólo va a través de problemas del México actual como el narco o migración, sino hace recorrido a la historia del país en el que se encuentran el pasado de un México sometido con llegada de España y el México actual, revisando en éste y otros pasajes el peso de la historia en el mexicano.
“Hay un par de eventos como la Conquista, como un país conquistado, somos un país mestizo, donde esa herida está aún abierta, que estamos asimilando, que hay debate eterno de lo que se ganó y de lo que se perdió y esa balanza que es todavía imposible de obtener, y hay la invasión americana o situación del narco, ese tipo de cosas, tanto del pasado como del presente, o del futuro que teme esta persona que un día nos compre una corporación parte del país”.
“Todos estos comentarios obedecen a cosas que creo que los mexicanos estamos de alguna forma afectados, aunque no haya sido en nuestro tiempo porque estos a través de nuestros ancestros se ha venido como linaje del que nos ha definido con nuestras incertidumbres, miedos, corajes. De alguna forma estas historias son parte de nosotros. Entonces, traté de abordar desde cosas más íntimas y personales hasta cosas que son históricas donde juega la imaginación, pero que trató de retratar emocionalmente lo que significan para mí o lo que se han significado, y lo que creo significan posiblemente para millones de mexicanos”.
Bardo es un bucle en el que Iñárritu se da el permiso de imaginar y también ser cínico consigo mismo y su realidad. Como lo advierte, el filme aborda desde las situaciones más íntimas, vulnerables y personales, hasta las que se comparten en un país entero.
Dentro de las personales, se encuentra una de las escenas más íntimas de la cinta que ahonda en la paternidad, aunque en realidad el tema termina uniendo a muchas personas.
La película está repleta de escenas duras pero abordadas desde el humor y la sátira. El director afirma que no se limitó para crearla y el humor se convirtió en su mejor aliado para contarla.
Bardo es el trabajo más personal del director en la que vio la oportunidad de “expresar lo que siento y lo que pienso sobre todo”. En el filme, Silverio hace un viaje a su infancia, enfrenta sus realidades dolorosas, visita al hombre que se fue de México y volvió, a su familia, y al ser mexicano. Realizar este filme, afirma, requirió de mucho coraje.
“Creo que es una película cercana y muy personal y me requirió una introspección, de alguna forma el tener vulnerabilidad para expresar lo que sientes, lo que piensas, y de hecho rendirte ante ideas que tenías y ahora no lo tienes y liberarte de eso, finalmente es ejercicio que requiere valor, honestidad, profundidad, creo que llega una edad donde permites o te puedes tener el bagaje emocional y la madurez para poder hacerlo”.
Tras 20 años de no filmar en México y no vivir en él, Iñárritu se encontró con una realidad muy distinta a la que dejó, pero también volvió a reencontrase con un ‘viejo amigo’.
“Bardo, Falsa crónica de unas cuantas verdades” se estrenará en cines de todo México mañana 27 de octubre, seguido de un estreno limitado en cines de EU, España y Argentina el 4 de noviembre, antes de su lanzamiento el 18 de noviembre. La película llegará a Netflix el 16 de diciembre.