Los Ángeles. -Kathy Griffin dice que espera hacer su regreso a los escenarios de Estados Unidos riendo sobre la perturbadora fotografía que la metió en aprietos con las autoridades federales y que casi acabó con su carrera. Pero también tiene una advertencia en medio de los chistes: “Si me pasó a mí te puede pasar a ti”.
Griffin se embarcará este verano en una gira por Norteamérica que comienza un año luego de que fue criticada por posar para una foto sosteniendo una réplica ensangrentada de una cabeza del presidente Donald Trump. Diez meses después, no se doblega.
“Soy la misma chica que siempre he sido, una comediante trabajadora, ofensiva, pelirroja. Todo este tiempo he sido constante tratando de hacerlos reír”, dijo Griffin. “¿Soy chocante a veces? Seguro. ¿Voy demasiado lejos? Espero que sí.
Ese es mi trabajo”.
La estrella perdió ingresos, recibió amenazas de muerte, fue denunciada por Trump, terminó en una lista de delincuentes de Interpol y temió salir de su casa. Dijo que fue investigada por el Departamento de Justicia por dos meses.
“Esto no debería pasarle a un ciudadano estadounidense”, dijo.
Señaló que entiende que a la gente no le guste la foto, pero que la misma está protegida por la libertad de expresión, como lo contempla la primera enmienda constitucional en Estados Unidos.
La vida de la comedianta cambió radicalmente el pasado mayo cuando la foto apareció.
“Nunca pensé que esa fotografía iba a tomar vuelo para nada.
He estado haciendo cosas ‘impactantes’ toda mi carrera”.
Calificó el incidente como “una falsa indignación”.
Dijo que hubo algunos traspiés, incluyendo un video de disculpa creado precipitadamente tras una “desastrosa” conferencia de prensa con la abogada Lisa Bloom en la que dijo que Trump era un “hostigador”, que empeoró el desastre.
“Mis redes sociales estaban tan atiborradas que realmente pensé, ‘OK, soy la persona más denigrada del mundo en este momento’”, dijo Griffin. “Ha pasado mucho tiempo como para poder procesarlo de alguna manera y discernir qué es real y qué no lo es”.