VENECIA (ITALIA). - La actriz Sigourney Weaver recibió este miércoles el León de Oro a la Carrera del 81º Festival de Venecia, el “más sorprendente honor que podía imaginar”, y en su discurso reivindicó su libertad artística en sus años de cine.
“He podido sobrevolar este mundo y esta industria como un colibrí, a través del tiempo, el espacio y los géneros, eludiendo cada caja en la que Hollywood tuvo la tentación de encerrarme. Puede que sea porque soy demasiado alta”, ironizó en la ceremonia.
La actriz neoyorquina ha sido distinguida con el León de Oro veneciano por su dilatada carrera en cine y teatro, pero sobre todo por haber acuñado desde los Ochenta “la imagen de una heroína sin precedentes capaz de salir victoriosa ante modelos masculinos que habían dominado hasta entonces el género de acción”.
Desde que arrancara su trayectoria cinematográfica con un papel en ‘Annie Hall’ (1977) de Woody Allen, Weaver ha alcanzado la fama mundial como la teniente Ripley en la saga ‘Alien’ pero también con múltiples y diversas historias que van desde ‘Gorillas in the Mist’ (Gorilas en la nieve) (1988) hasta el universo de ‘Avatar’.
La estadounidense agradeció el galardón, entregado por el nuevo presidente de la Bienal de Venecia, Pietrangelo Buttafuoco, y afirmó que el mundo del cine cada año mira a la Ciudad de los Canales para disfrutar de los trabajos “más creativos” del Séptimo Arte.
“Siempre nos dais la gloria del cine, no el negocio, aunque por supuesto también tenemos que tener negocio”, aclaró.
En su discurso agradeció a los directores con los que ha trabajado como Ridley Scott, James Cameron o Peter Weir, también León de Oro honorífico este año y con quien trabajo en “The Year of Living Dangerously” (El año que vivimos peligrosamente) (1982).
En la gala también intervino Cameron, quien agradeció a la actriz el “gran privilegio” por poder contar con ella y por su “creatividad y pasión” con la que se entrega a sus papeles.
Por último, la nueva “Leona de Oro” lanzó un mensaje por la conservación del mundo, precisamente en Venecia, una ciudad única amenazada por la crisis climática y que ha tenido que construir barreras para protegerse del mar, el sistema de diques MOSE.