CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Para el músico cubano Andy Rubal a veces todo lo que se necesita para dejar atrás un mal momento es un poco de salsa. El título de su más reciente álbum se originó de esta convicción: "Baila y confía".
Su tercer álbum en solitario llega tras un periodo de grandes cambios personales y tras una ruptura matrimonial.
"Tuve una gran depresión sin saber que la tenía. Hay seres humanos que la exteriorizan, pero yo tengo dificultad a ese tipo de cosas", señaló en una entrevista reciente por videollamada desde Nueva York. "Ahora ya hemos pasado ese momento y el disco se trata de eso".
Además de interpretar las canciones del álbum, Rubal estuvo a cargo de la composición y los arreglos. Tiene como invitado al cantante Alexander Abreu, a quien considera "la bandera de la música cubana", y al pianista Manolito Simonet en "Cantarle un son".
"Esa canción, 'Cantarle un son', parte de un homenaje a Manolito Simonet", dijo Rubal. "Es un gran pianista, compositor cubano, director de orquesta de Manolito Simonet y su trabuco, una orquesta que ha hecho bailar a millones de cubanos por generaciones".
La grabaron en el estudio de Abreu.
"Alexander aceptó de una manera tan bonita", señaló. "Fue una cosa milagrosa, porque él lo grabó, puso su voz, no fue nada de esto que hay que pagar, fue natural. Fue él, me regaló su voz, me regaló su arte".
Otra de sus invitadas es Tania Pantoja en "Contigo viene la felicidad". Ambos se conocieron cuando Rubal era estudiante de la Universidad de las Artes en Cuba.
"Ella fue a buscarme para que yo le armara su grupo, para que yo fuera el director musical de su orquesta", recordó sobre ese primer contacto con Pantoja. "Es todo muy rico, con ella es todo muy divertido".
"Corazón perdido" habla de amar a dos personas a la vez.
"Yo me lo quisiera arrancar (el corazón)", dijo. "Fue también una etapa de mi vida donde yo me enamoraba de dos mujeres a la vez... Pero bueno, ya sabemos cómo lidiar con eso".
La salsa está teniendo un auge gracias al interés de artistas urbanos latinos como Bad Bunny y Rauw Alejandro. Rubal ve positivamente este momento.
"Eso nos permite a nosotros, salseros, que toda la gente que no tiene acceso a este género pueda al menos interesarse en esa sonoridad y eso permite que se abra un mercado un poquito más allá del mercado cerrado que tenemos nosotros", apuntó.
Un niño estrella
Los padres de Rubal descubrieron que tenía aptitudes para la música desde que era un bebé cuando movía sus pies al ritmo de las canciones de telenovelas mexicanas que veían en Cuba. Cuando tenía unos cinco años comenzó a cantar en su barrio de clase trabajadora como parte de las actividades culturales que se hacían ahí. En su familia, su padre había tenido cierto acercamiento a la música, pero la había dejado de lado. En el caso de Rubal decidieron inscribirlo en la Escuela Vocacional de Artes en su natal Santiago de Cuba.
A la par formó parte de la popular banda infantil Baby Salsa, fundada en 1996, con la que llegó a salir en televisión nacional y presentarse en teatros con 5.000 asistentes. Pero no recibía grandes pagos, más bien eran beneficios como poder acceder a las piscinas en hoteles o tener algo de comida en una época de escasez.
"Yo lo veía en esa época como si fuera de manera natural, porque a mí como niño, lo que me interesaba era que me llevaban a las piscinas, a las cosas donde los demás cubanos no podían ir", dijo sobre cómo vivió su fama a tan temprana edad. "Llenábamos teatros enteros y no veíamos un centavo de nada de eso, era como el pago, era como esos estímulos naturales, sin más".
La discográfica BMG se aproximó a su grupo y aunque tenían interés en su potencial, no fructificó esta relación. Por otra parte, Rubal comenzó a experimentar cambios en su voz y así terminó su historia con Baby Salsa.
Pero no con la música, continuó estudiando la carrera de piano hasta llegar a la universidad donde hizo una licenciatura en composición clásica.
"Me encerré en mi mundo a estudiar mi piano, estudiar orquestación, en prepararme como músico. Eso también me sanó de todo aquello", señaló Rubal.
Ya en La Habana conoció a grandes músicos que lo impulsaron a continuar su carrera como Orlando Maraca Valle y Raúl Paz.
Fuera de Cuba
Actualmente, Rubal vive en Montreal, Canadá, ciudad a la que llegó hace una década. Su álbum se grabó en Montreal con músicos cubanos y peruanos, metales en Cuba y algunos de los bajos en Estados Unidos.
Los videos de "Baila y confía", "Déjame vivir" y "Dímelo nawe" están disponibles en YouTube. La tercera es un homenaje a Santiago de Cuba.
"Nosotros para decir amigo decimos nawe", explicó sobre el argot de su ciudad natal.
Rubal recomendó al público tomarse el tiempo para llenarse de la energía de su álbum.
"Si tú estás en tu casa y estás cocinando. Y de momento tú tienes una preocupación de algo, o te pones una canción de salsa, te pones 'Baila y Confía', tratas de cocinar y de fregar y tirar tus pasitos, eso te va a cambiar todo, te cambia todo, te lo puedo asegurar", señaló.