Los Ángeles.- La banda británica Queen, acompañada por el vocalista estadounidense Adam Lambert en el lugar de Freddie Mercury, abrió ayer la 91 edición de los Óscar con una poderosa actuación en directo.
Por primera vez en treinta años, los Oscar no tienen presentador, tras la renuncia de Kevin Hart, por lo que la Academia de Hollywood encargó a Queen que hiciera los honores de comenzar la gala más importante del cine fragmentos de canciones como “We Will Rock You” o “We Are the Champions”.
“¡Bienvenidos a los Oscar!”, gritó Lambert.
ESTRELLAS
Muchas de las figuras del cine invitadas a los Óscar se levantaron ayer con la actuación de Queen, como el español Javier Bardem, al que se vio disfrutando mucho del grupo.
Queen, que sigue contando con millones de fans en todo el mundo, ha sido protagonista también en el cine en el último año gracias a “Bohemian Rhapdosy”, el exitoso filme biográfico sobre Freddie Mercury que ha recaudado 860 millones de dólares en todo el mundo y que hoy cuenta con cinco nominaciones en los Oscar.
En la actualidad, Queen está formado por el guitarrista Brian May y el batería Roger Taylor.
Freddie Mercury, el emblemático cantante y líder de Queen, falleció en 1991, mientras que el bajista John Deacon se retiró de la música en los años 90.
LADY GAGA Y BRADLEY, ROMÁNTICOS
Lady Gaga y Bradley Cooper dieron hoy un recital de complicidad mientras interpretaban a dúo sobre el escenario del Teatro Dolby de Los Ángeles el tema “Shallow” de la película “A Star is Born”, Oscar a la mejor canción.
En uno de los momentos más especiales de la velada, los intérpretes de “A Star is Born” trasladaron a la gala de los Oscar la grandísima complicidad de la que ya hicieron gala en la película, lo que fue recompensado por el público con un grandísimo aplauso. Lady Gaga y Cooper se olvidaron de todo lo que les rodeaba y solo tuvieron ojos el uno para el otro, con una puesta en escena perfectamente estudiada.
Una complicidad que acabó con ambos actores sentados al piano que tocaba la cantante en los últimos acordes de “Shallow”, mejilla contra mejilla, ojos cerrados y una expresión dulce que se metió a los asistentes en el bolsillo.
“Shallow” había comenzado solo con unos acordes de guitarra mientras Cooper y Lady Gaga subían al escenario, desde el patio de butacas, tomados de la mano.
Lady Gaga, que lucía un modelo inspirado en el cine clásico, firmado por Alexander McQueen, en negro y con volumen estructurado en la cintura, se situó de pie junto al piano mientras miraba a Cooper que comenzaba a cantar la canción candidata al Oscar.
Al actor y director en “A Star is Born” le dio el relevo Lady Gaga que, con gestos delicados, se sentó tras un precioso piano en madera clara que relucía bajo los focos del escenario, y con una voz poderosa y aterciopelada centró la mirada de todo el auditorio, pero sus ojos seguían clavados en Cooper.
Una actuación muy dulce que sirvió como celebración anticipada del Oscar a la mejor canción que, unos minutos después, como señalaban todas las quinielas fue a para a “Shallow”. Lady Gaga subió al escenario rodeada del resto de compositores y presa de la emoción no paró de llorar al agradecer este “tremendo honor” y, como no podía ser de otra manera tuvo unas palabras para Cooper: “No hay una personas en el mundo que hubieran podido cantar esta canción como tú”.
Aún entre lágrimas la cante recordó que ha trabajado “durante muchísimo tiempo” para lograr todo lo que ha conseguido y es que “no es cuestión de ganar sino de no abandonar”, si tienes un sueño “lucha por él, si algo te apasiona da igual cuantas veces te rechacen o te caigas, se trata de seguir adelante y levantarse”.