Nueva York.- El actor holandés Rutger Hauer, conocido por papeles reflexivos y amenazantes que incluyeron al memorable androide asesino en la película “Blade Runner”, falleció. Tenía 75 años. El agente de Hauer, Steve Kenis, dijo ayer que el actor murió el 19 de julio en su casa en Holanda.
Hauer dio vida a un terrorista en “Nighthawks”, con Sylvester Stallone; al cardenal Roark en “Sin City” y a un ejecutivo malvado en “Batman Begins”. Apareció en la cinta de fantasía “Ladyhawke” de 1985, encarnó a un mochilero recogido por un asesino en el desierto de Mojave en “The Hitcher”, y ganó un Globo de Oro en 1988 por su papel de reparto en “Escape from Sobibor”.
El cineasta mexicano Guillermo del Toro, en un tuit, lo calificó como “un actor intenso, profundo y magnético que le dio verdad, poder y belleza a sus películas”. Gene Simmons, el bajista de KISS que actuó con Hauer en “Wanted: Dead or Alive”, lo describió como “siempre un caballero, amable y compasivo”.
PELÍCULAS
En “Blade Runner”, con Harrison Ford, Hauer interpretó la réplica asesina de Roy Batty en una búsqueda desesperada por prolongar su vida en una ciudad de Los Ángeles post-apocalíptica en el siglo XXI. Al momento de morir, bañado por la lluvia, su personaje reflexiona sobre su extraordinaria existencia: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo. Como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.
“Es tan divertido deambular juguetonamente en el lado oscuro del alma y fastidiar a la gente”, dijo el actor a The Associated Press en 1987. “Si uno intenta trabajar en el lado luminoso del ser humano, es más difícil. Lo que es bueno es difícil. La mayoría de la gente trata de ser buena toda su vida. Así que uno tiene que trabajar más duro para hacer esos personajes interesantes”.
PERSONAJE
El rostro apuesto y duro de Hauer, sus ojos azules y su contextura fuerte llamaron la atención de productores estadounidenses en éxitos internacionales como “Delicia turca”, “Machos” y “Los comandos de la reina”. Las ofertas de EU resultaron sorpresivas para Hauer, quien enfrentaba el mismo futuro incierto de otros actores de cine holandeses.
“Hacemos unas 10 películas al año en total en holandés”, recordó. “Uno actúa para su propia comunidad, básicamente, lo cual está bien. Pero uno no puede vivir de eso. También existe el peligro de la sobreexposición; uno no puede ser demasiado avaro”. Tras el reconocimiento mundial por “Los comandos de la reina”, un amigo le sugirió a Hauer que podría conseguir trabajo en Hollywood.