Théo Court despliega su purgatorio en medio de la colonización

Crudo retrato del poder en el filme “Blanco en Blanco”

Venecia.- El director hispano-chileno Théo Court presentó ayer en Venecia “Blanco en Blanco”, un crudo retrato del poder, la falta de moral y la supervivencia con la colonización americana de fondo, con el que ha querido “generar una especie de purgatorio del que nadie se salva”.

Ni siquiera el protagonista, que es un antihéroe, explica el cineasta en una entrevista con Efe sobre una película que se presenta en la segunda sección en importancia de la Mostra, Horizontes, dedicada a las nuevas corrientes expresivas.

“Trabajar ese espacio del horror, primitivo, y confrontarlo con un hombre que tiene ciertas inquietudes estéticas sobre la belleza y la inocencia”, precisa Court. 

TRAMA

La cinta narra la historia de un fotógrafo, Pedro (Alfredo Castro), que llega a la Tierra del Fuego a finales del siglo XIX para retratar la boda de un poderoso latifundista.

Pronto se obsesiona con la futura esposa, aún una niña, hasta que el terrateniente se entera de que la ha fotografiado en una pose erótica, por lo que le obliga a trabajar a sus órdenes, capturando con su cámara sus vastos dominios. 

Es entonces cuando se adentra en toda una “contradicción”, pues el fotógrafo, único personaje con una moral y que solo pretendía captar la belleza de la cría, acaba siendo testigo del genocidio del pueblo indígena Selkna, de unas auténticas cacerías de indios.

HISTORIA

El director recuerda que conoció esta historia a través de una serie de antiguas fotografías del colonizador de la Tierra del Fuego, el rumano Julio Popper, que dan fe de la violencia que se empleó con los moradores de estas zonas en su conquista.

“En ese vértice o línea un tanto fina entre el horror, la muerte y la belleza quería relacionar un poco esos temas desde la mirada del fotógrafo y sobre cómo participamos de ello, del error, cómo manipulamos las imágenes para dar determinados elementos y falsificar un poco los hechos”, subraya Court.

RODAJE

Esta película de género, a medio camino entre el Western y el drama, fue rodada en los agrestes y fríos parajes de la Tierra del Fuego, pero también en las laderas del Teide, en Canarias (España).

Unos paisajes que son más bien una prisión para los personajes de Court, desnortados y carentes de compasión: “Se genera una especie de cárcel de la que es muy difícil escapar (...) Era importante dar un espacio lo más crudo posible.