Una mirada a sus instintos

En su libro “The Beauty of Living Twice” revela ataques de pánico y abusos que vivió en su carrera por ser mujer

Los Ángeles. - Sharon Stone fue la sex symbol de la industria del cine durante los 90 y protagonizó algunas de las más taquilleras películas de ese tiempo. Aunque con la quietud que hoy le entregan sus 63 años, Sharon Stone lanza libro de memorias “The beauty of living twice” (La belleza de vivir dos veces). En el escrito, no se guardó nada y tocó puntos sobre su vida pública, pero también sobre la esfera privada.

El libro arranca sobre sus orígenes en Meadville, Pensilvania, donde rescata historia dramática. A los 8 años, su abuela la obligó a ver a su abuelo abusar de su hermana de 5 años. Después, el anciano murió, y para ella fue mezcla de sensaciones. “Es algo extraño cuando eres niño y la primera experiencia que tienes de la muerte es alegría y alivio”.

Confiesa que, desde ahí, sentía ira por la figura de su abuelo, pero que aprovechó esa rabia para meterse en el rol de la asesina en “Catherine Tramell”, papel de “Bajos instintos”. “Saber que estaba tan enojada que me hubiera encantado apuñalar (a mi abuelo) hasta la muerte”, señala, y agrega que haberlo hecho “fue increíblemente liberador”. Lo del abuelo no fue el único episodio difícil durante sus primeros años. cuenta que a los 17 cruzó fronteras para un aborto secreto, y más tarde sufrió tres abortos espontáneos, cada uno después de cinco meses de embarazo.

En línea con lo vivido con el movimiento #MeToo en 2017, que develó abusos contra mujeres en el cine, en su libro revela esas actitudes de parte de cineastas. Asegura que un productor le sugirió que debía acostarse con un compañero de reparto para después, al minuto de filmar, “tener más química”.

Asimismo, cuenta que hubo un cineasta que se negó a trabajar con ella porque se negó a sentarse en su regazo. “Gracias a Dios, ahora no es así -dice la actriz-. Todo el sistema está cambiando. La carga financiera es real y el club de viejos ya no cubre esto. Hay más mujeres al timón, y no están en el bolsillo de los hombres, obligadas a seguir el juego”.

La escena con que se le asocia es “Bajos instintos” (1992), cinta que la llevó al estrellato. Cuenta que le costó mucho conseguir el papel, porque hasta entonces, no era actriz reconocida. “Hasta entonces yo era ‘nadie’ en Hollywood y luché para conseguir el papel que ya habían ofrecido a otras actrices antes. Recién ahí el director Paul Verhoeven y Michael Douglas, decidieron probar conmigo”, escribe.

El momento que aparece en el inconsciente es cuando cruza sus piernas delante de un interrogatorio dejándola ver sin ropa interior. En sus memorias, aborda el tema, entregando por primera vez más detalles en torno a lo que durante años se ha considerado “un engaño” por parte del equipo de producción. “‘No podemos ver nada, solo necesito que te quites tu ropa interior, ya que el blanco refleja la luz”, cuenta que le dijeron, y que además le aseguraron que no se verían. Pero no fue así. Al descubrir el engaño, cacheteó al director. Luego, se fue de la sala y llamó a su abogado, quien le dijo podía obtener orden para calificarla como X. De todos modos, aceptó hacer la escena porque “era correcta para la película y porque, después de todo, ya estaba hecha”.

Para Stone, escribir este libro fue una especie de viaje, de encuentro y perdón con su pasado. “He aprendido a perdonar lo imperdonable. Mi esperanza es que, al compartir mi viaje, tú también aprendas lo mismo”, escribió en Twitter.