VIDEO: In-D: Omsis for the homs.

Hace falta tener valor para ser de aquellos que se toman el tiempo de sentarse a hacer música aún cuando el mundo se está cayendo a pedazos. Pareciera que atravesamos tiempos en los que la prioridad simplemente es una: sobrevivir. Pero aún hay algunos valerosos que ven más allá de la cortina negra de la tragedia. Son pocos aquellos valientes que, a pesar de ver la ola gigantesca que se acerca cada vez más, se toman un segundo para congelar el tiempo y seguir creando música.

De entre esos osados surge una de las figuras más interesantes de la escena hip hopera independiente: Omsis. El joven rapero es el responsable de algunas de las rimas más memorables que el hip hop  potosino haya conocido. Omsis es una figura llena de rebeldía involuntaria. Sin tenerlo como objetivo, su lírica se aleja completamente del patrón de la música urbana actual dominada por el ya desgastado y bastante manoseado concepto del blin blin.

Hay en la música de Omsis sabiduría urbana que raya incluso en lo filosófico. Sus rimas son de una sencillez engañosa, pues sus letras (aparentemente simples) contienen debajo de ellas la profunda sapiencia de un ser humano complejo que encontró en el rap la válvula de escape a todo el cúmulo de sentimientos que habitaban en su interior.

El enfoque en un objetivo concreto ha sido la clave en el éxito de la propuesta en la que Omsis ha trabajado de sol a sol. El amor por el género que abandera el rapero potosino queda plasmado en algunas de sus letras. “En mis audífonos suena hip hop, al morir es lo último que he de oír” sentencia el rapero en “Snare de Dilla”, uno de sus sencillos que mayor aceptación ha tenido en el público que se mantiene fiel a la escena hip hopera.

El rap de Omsis es transparente y honesto. A pesar de tener un aire introspectivo que invita a la reflexión, también cuenta con un despreocupado amor por lo instintivo. Hay algunas rimas del potosino que, sin rodeos, se convierten en una oda a los impulsos sexuales. Para muestra basta echarle una oreja a “Piezas de Lego”, su más reciente lanzamiento, en el cual Omsis retrata sin pelos en la lengua una noche de sexo casual.

Para entender a Omsis hay que estar dispuestos a pasar de un extremo a otro en un instante. Sus rimas bien pueden hablar de temas profundos como el envejecimiento y el paso del tiempo (“Suena en mi mente un reloj tic tac tic tac y suena mi despertador beep beep”) o de “Rayuela” de Julio Cortázar, y en un pestañeo brincar a hablar de una noche de sexo desenfrenado.

No hay que perder de vista el rap de este talentoso potosino que ha abierto brecha para que su género llegue a cada vez más oídos. No hay que quitarle la mira a Omsis pues, sin duda, es una de las propuestas que estará en boca de propios y extraños en el segundo semestre del 2021 y el prometedor 2022, año en el que se pretende reactivar por completo los festivales y eventos masivos.

Vale la pena tomarse el tiempo para sentarse, colgarse los audífonos y escuchar la propuesta de Omsis. Bien aprovechado es el tiempo que se le dedique a desmenuzar la propuesta del rapero que seguramente acaparará la escena independiente en los próximos meses.