VENECIA, Italia., septiembre 13 (EL UNIVERSAL).- "Woman Unknown", de la danesa May el-Toukhy, se alzó con el León de Oro de la 83 Mostra de Venecia, cerrando una edición de contrastes, con películas que dividieron a la crítica, pero en la que "NAZA" terminó sacudiendo al festival y llevándose el Premio Especial del Jurado.
Documental NAZA revoluciona la Mostra con testimonios inéditos
El documental de Yuval Abraham y Rachel Szor llegó prácticamente al final de la competencia y cambió la conversación en el Lido. No solamente por lo que revela sobre la guerra en Gaza, sino por reconstruir esa realidad a partir de testimonios de miembros y exmiembros del aparato militar y de inteligencia israelí.
Son voces protegidas por el anonimato que describen desde dentro decisiones, métodos y sistemas que muchas veces reducen la muerte de civiles a cálculos y términos técnicos. Gran parte de lo que escuchamos ocurre de noche, con Tel Aviv como fondo y una tranquilidad cotidiana que hace todavía más perturbador lo que cuentan.
Su ovación de 25 minutos terminó de convertirla en el gran acontecimiento de los últimos días. El jurado le otorgó el Premio Especial, pero el aplauso que puso de pie a la Sala Grande dejó claro el peso que tuvo la cinta en esta edición.
Yuval Abraham fue contundente al recibir el premio. Recordó que desde que el festival comenzó diez días atrás seis niños palestinos habían muerto en Gaza y aseguró que los testimonios reunidos muestran un sistema y políticas basadas en la deshumanización de los palestinos.
"Esta verdad ha sido documentada y se conoce desde el primer día de la guerra gracias a periodistas palestinos", dijo. También pidió que la cinta sea vista en Israel, Europa y EU. El discurso dejó helados a los asistentes hasta la entrega del reconocimiento de la noche a "Woman Unknown".
Woman Unknown y otros galardones destacados en la Mostra
Una mujer ambigua
Situada en la Dinamarca de 1945, tras el final de la ocupación alemana, la película sigue a Marie, una empleada doméstica a punto de casarse con Christian, un empresario viudo. El matrimonio parece ofrecerle otra vida, pero el pasado reaparece cuando el país comienza a ajustar cuentas con quienes fueron señalados como colaboradores de los nazis.
El-Toukhy utiliza ese momento histórico para contar algo más íntimo: hasta dónde puede llegar una mujer para sobrevivir dentro de una sociedad dispuesta a juzgarla antes de conocer su historia.
Marie nunca es un personaje sencillo y la película tampoco intenta convertirla en una víctima perfecta. Esa ambigüedad es una de sus mayores fortalezas. El triunfo fue doble porque Mathilde Arcel recibió además la Copa Volpi a Mejor Actriz.
Miradas cruzadas
El Gran Premio del Jurado, León de Plata, fue para "Possible Love", de Lee Chang-dong, que reúne a dos matrimonios de extremos económicos distintos cuando una de las mujeres decide realizar un documental sobre el mundo laboral.
Lo que parece un encuentro entre dos parejas termina revelando una relación más complicada entre quien observa y quien es observado. Lee permite que nuestra opinión sobre los personajes cambie continuamente.
La desigualdad está siempre presente, pero la película funciona mejor cuando observa deseos, frustraciones y la facilidad con que una relación bien intencionada puede convertirse en otra forma de explotación.
El León de Plata a Mejor Dirección fue para Ilya Khrzhanovsky por "DAU", culminación de un proyecto iniciado hace dos décadas alrededor del físico soviético Lev Landau. Su protagonista, Teodor Currentzis, se mueve en un universo donde su libertad personal choca con un régimen.
La Copa Volpi a Mejor Actor fue para John Malkovich por "Wild Horse Nine", de Martin McDonagh. Malkovich, quien estuvo ausente por encontrarse en rodaje en Montreal, agradeció en video "el magnífico guion y personaje" que le dio McDonagh y a su compañero Sam Rockwell.
El premio al Mejor Guion fue para Stéphane Brizé, Coralie Amédéo y Olivier Gorce por "Un bon petit soldat", centrada en una ejecutiva de Recursos Humanos que intenta conciliar el bienestar de los empleados con las exigencias de una gran empresa.
Es así como llega a su fin una Mostra que este año puso sobre la mesa cuestiones complejas: el futuro en manos de unos cuantos, la creatividad ante el auge de la IA y, sobre todo, el cine como una forma de tomarle la temperatura al mundo y sus horrores.