Para tu mascota, la hora del baño debe ser una experiencia agradable, relajante y, sobre todo, saludable. El bienestar de tu perro no solo depende del tipo de alimento que consume o de la frecuencia con la que sale a pasear; el baño también cumple un papel fundamental en su cuidado integral.
La limpieza es un elemento clave de la salud de tu compañero de cuatro patas, ya que ayuda a eliminar olores, prevenir enredos, minimizar la muda de pelo, mantener el pelaje sano y brillante, disminuir el riesgo de infecciones cutáneas y la acumulación de suciedad.
Sin embargo, para que el baño realmente aporte beneficios, es importante prestar atención a ciertos aspectos y evitar errores comunes que podrían afectar la piel y el bienestar de tu mascota. El utilizar los productos y técnicas adecuadas pueden hacer la diferencia para cuidar a tu perro.
De acuerdo con el portal digital de cuidados animales Veterinaria Clinic Pets, existen algunos errores comunes a la hora de bañar a tu mascota, los cuales podrían dañar su pelaje y lastimar su piel.
Temperatura del agua incorrecta
El agua demasiado caliente causa sequedad y estrés, mientras que el agua fría causa incomodidad y pone ansiosas a las mascotas, además de provocarles resfriados. Por ello, utiliza agua tibia para evitar estímulos negativos, con una temperatura entre los 32° C y 37° C.
Para comprobar el estado del agua, vierte un poco primero en tu antebrazo, una zona sensible al cambio de temperatura. Además, recuerda no bañarlos con mucha frecuencia, ya que esto puede generar problemas dermatológicos más graves: un baño cada 2 a 4 semanas es más que suficiente.
Utilizar champú para humanos
Aunque esto puede parecer inofensivo, el pH de la piel de los perros es diferente al de los humanos, por lo que usar este tipo de champú podría resecar y eliminar los aceites protectores de su piel, debilitando su pelaje y provocando exceso de grasa, irritación, descamación o picazón.
El rango ideal de pH para un champú canino es de 6.5 a 7.5. Por ello, elige fórmulas veterinarias que equilibren protección y limpieza profunda, asimismo, dedica tiempo a leer las etiquetas de los productos antes de comenzar. Algunos expertos recomiendan champús con avena o aloe vera para pieles sensibles.
Mala aplicación del jabón y enjuague incompleto
A la hora de aplicar el jabón no dejes que se absorba, ya que así la suciedad no se eliminará. En su lugar, frota y masajea enérgicamente con las manos y los dedos durante 4 minutos aproximadamente, con el objetivo de atrapar la suciedad.
Para realizar este proceso, empieza por las patas y sube poco a poco. Al llegar a la cara, utiliza un algodón o una toallita para remover la suciedad, evitando los ojos. Para zonas delicadas como ojos y orejas, utiliza un paño húmedo con solución fisiológica.
El cepillado previo y el secado
Antes de empezar la rutina, desenreda el pelo de tu perro. Para ello, utiliza peines de cerdas anchas para razas de pelaje largo y cerdas suaves para las de pelo corto. Este paso ayuda a eliminar polvo, suciedad superficial y nudos, asimismo, distribuye los aceites naturales y facilita la penetración del champú.
Por otro lado, a la hora de secarlo, ten a la mano dos toallas absorbentes, una para secado rápido y otra para el acabado final. Comienza retirando el exceso de agua con una toalla absorbente, en dirección del pelaje. Es importante que al hacerlo evites frotar bruscamente y presiones suavemente para no crear enredos. Finalmente, usa un secador eléctrico y mantenlo a 30 centímetros de distancia.