Día Internacional del Beso: así explica la ciencia

El beso activa neurotransmisores que generan bienestar y mejora la circulación sanguínea.

CIUDAD DE MÉXICO, abril 13 (EL UNIVERSAL).- La conmemoración del Día Internacional del Beso, cada 13 de abril, invita a profundizar en cómo esta práctica —documentada desde el año 2 mil quinientos a.C. en la antigua Mesopotamia y Egipto— impacta la salud integral del ser humano.

Beneficios biológicos y fortalecimiento del sistema inmune

Según registros publicados en la revista científica Science, el beso romántico-sexual no surgió de forma abrupta en una sola sociedad, sino que se ha manifestado en diversas culturas a lo largo de milenios como una herramienta de vinculación y supervivencia social.

Desde una perspectiva fisiológica, besar desencadena una tormenta neuroquímica. De acuerdo con Nora Alma Fierro González (del Instituto de Investigaciones Biomédicas [IIBO] de la UNAM), este estímulo activa los sistemas nervioso y endocrino para liberar neurotransmisores como la dopamina, oxitocina, serotonina y endorfinas. Estos compuestos están directamente relacionados con el placer y el bienestar general.

Asimismo, la especialista señala que el beso tiene un impacto positivo en el sistema cardiovascular al aumentar la frecuencia cardiaca y dilatar los vasos sanguíneos. Este proceso mejora la oxigenación de la sangre y ayuda a regular la presión arterial.

En el ámbito inmunológico, Fierro González afirma que el eje neuroendocrino-inmunológico se activa con estímulos emocionales, favoreciendo la liberación de citocinas que regulan la inflamación.

Un dato relevante proviene del estudio Shaping the oral microbiota through intimate kissing (2014), el cual sugiere que en un beso de tan solo 10 segundos se intercambian hasta 80 millones de bacterias.

Este intercambio de microbiota fortalece las defensas bajo la "teoría de la higiene", que sostiene que la exposición a agentes externos entrena al sistema inmune. No obstante, la experta advierte que también implica riesgos de transmisión de padecimientos como la mononucleosis infecciosa (producida por el virus de Epstein-Barr), resfriados o paperas.

El beso como regulador emocional y herramienta de selección

Más allá de la química, el beso cumple una función psicológica y evolutiva crucial. Gabriel Gutiérrez Ospina (especialista del IIBO) asegura que besar activa un circuito cerebral donde participan el sistema límbico, la amígdala y la corteza prefrontal. "Cuando tenemos una relación segura, amorosa y cuidadosa, la corteza frontal domina a la amígdala (que gestiona el miedo). Esto permite que entremos en un estado de mayor calma", explica el académico.

Desde el punto de vista de la selección natural, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM) indica que los besos románticos sirven para evaluar la idoneidad de una pareja potencial. Este análisis se realiza mediante el "muestreo de señales gustativas semioquímicas que se encuentran en los aceites de la piel y los compuestos de la saliva". Según la NLM, este beso inicial afecta con mayor probabilidad la atracción hacia una pareja potencial en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Finalmente, Gutiérrez Ospina destaca que el impacto del beso cambia a lo largo de la vida. En la infancia, refuerza vínculos de protección, mientras que en la adultez funciona como un puente de reconciliación. "Un beso bien dado puede reconciliar a una pareja en medio de una pelea", concluye el investigador, subrayando que somos una especie social que requiere del contacto físico para garantizar su estabilidad emocional.