Y pese a que por este nutriente su consumo puede aportar energía al organismo, comer tortillas de harina en excesivo ocasiona consecuencias en la salud.
Lo anterior se debe a que algunas presentaciones comerciales contienen grasas saturadas y sodio, los cuales pueden contribuir al aumento del colesterol y la presión arterial.
Otras consecuencias del consumo desmedido con aumentos de glucosa en sangre y molestias digestivas en algunas personas, especialmente en quienes tienen intolerancia al gluten a las harinas refinadas o enfermedad celíaca.
A la hora de elegir entre ambas, el sabor no es lo único que importa. Sus diferencias nutricionales e ingredientes influyen en lo que conviene para el consumo cotidiano.
Por ejemplo, la Secretaría de Salud indica que las tortillas de maíz nixtamalizado contienen menos calorías y grasas que las de harina de trigo, además de ser fuente de calcio, mineral clave para la salud de los huesos.
Además, al ser remojadas en agua se suavizan la cáscara y el grano, lo que las vuelve un alimento más fácil de digerir.
Y finalmente, la dependencia destaca que el maíz nixtamalizado puede prevenir aquitismo, pelagra y cáncer de hígado, puesto que las variedades mexicanas presentan 99 % menos del hongo aspergillus flavu.
Así que, si buscas una opción saludable para acompañar tus comidas, prioriza las tortillas de maíz y reserva las de trigo para ocasiones especiales.