CDC frenan publicación de investigación sobre vacuna COVID

La controversia gira en torno a la metodología usada para medir la eficacia de la vacuna en adultos sanos.

NUEVA YORK (AP) — Autoridades de salud de Estados Unidos detuvieron la publicación de un estudio sobre si la vacuna contra el COVID-19 evitaba que los adultos se enfermaran con tal gravedad como para tener que ir al hospital.

Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) confirmó el miércoles la decisión de frenar la publicación, y citó una disputa sobre la metodología del estudio.

El trabajo de investigación iba a aparecer en el Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR), la publicación insignia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Una forma en que los científicos han estudiado la eficacia de la vacuna contra el COVID-19 es centrarse en personas enfermas que fueron ingresadas en hospitales o acudieron a salas de emergencias. Los investigadores verifican si los pacientes estaban vacunados y luego calculan las probabilidades de obtener un resultado positivo en una prueba de COVID-19 entre los pacientes vacunados frente a los que no lo estaban.

Diversos artículos que utilizan esa metodología se han publicado, tras la revisión de expertos en el área, en varias revistas de prestigio, como Pediatrics y el New England Journal of Medicine.

En el el nuevo estudio, que siguió el mismo enfoque, se concluyó que la vacuna redujo las visitas a emergencias y las hospitalizaciones entre adultos por lo demás sanos aproximadamente a la mitad el invierno pasado, según The Washington Post, que fue el primero en informar sobre la cancelación.

Los funcionarios del HHS no dijeron exactamente por qué esa metodología era un problema en este caso, pero sostuvieron que una infección previa, el comportamiento y las diferencias en quién busca atención médica pueden afectar los resultados.

La comunidad científica en general no tiene esas preocupaciones, y muchos investigadores han utilizado el enfoque, señaló la doctora Fiona Havers, una médica radicada en Atlanta que anteriormente trabajó en los CDC. La metodología está diseñada para abordar las diferencias relacionadas con quién busca atención médica, y la infección previa no debería ser un gran problema porque muchos estadounidenses se han infectado con el coronavirus, añadió.

Ningún diseño de estudio es perfecto, pero los funcionarios del HHS no han propuesto una alternativa "que sea realista y ética para obtener estimaciones en tiempo real de qué tan bien funcionan las vacunas cada año", afirmó Havers, quien en su momento dirigió un equipo de vigilancia de una red hospitalaria de los CDC que se centraba en el COVID-19 y otros virus respiratorios.

Durante la primera administración del presidente Donald Trump, defensores de la salud pública temían que los designados políticos intentaran controlar lo que se publicaba en el MMWR.

Esas preocupaciones regresaron el año pasado, cuando Trump retornó al cargo y la publicación del MMWR se suspendió temporalmente. Volvió a publicarse, pero se mantuvo como una versión más reducida de lo que fue.

"Los profesionales de la salud dependen del MMWR para obtener información oportuna, objetiva y basada en hechos sobre la salud pública de la nación", manifestó el senador demócrata de Illinois Dick Durbin, quien expresó su preocupación cuando las comunicaciones de los CDC se detuvieron el año pasado.

"Silenciar a científicos y médicos sobre cómo evitar que los estadounidenses sean hospitalizados puede tener consecuencias mortales. Los CDC deben abandonar los planes de imponer una mordaza política a esta investigación crucial", declaró Durbin en un comunicado el miércoles.