Poca gente las distribuye, y también poca gente las lee, indicó Lazer. “La gran mayoría de las personas están muy poco expuestas a las noticias falas a pesar de que hay un esfuerzo concertado para distribuirlas”.
Los investigadores encontraron 16 mil 442 cuentas al azar, tomando nombres de los registros de votantes, cotejando los nombres con los de usuarios de Twitter y luego analizando cuentas que parecían no estar controladas por personas reales.
Llegaron a conclusiones parecidas a las de un estudio similar difundido este mes que analizó la diseminación de noticias falsas a través de Facebook. También comprobó que son pocas las personas que comparten noticias falsas y que, entre quienes lo hacen, lo más probable es que sean mayores de 65 años y conservadores.
El hecho de que dos grupos de investigadores diferentes, que usaron distintas redes sociales, hayan llegado a conclusiones similares le da mayor credibilidad a los estudios, según Yonchai Bankler, codirector del centro para la internet y la sociedad de la Facultad de Derecho de Harvard. No participó en los estudios, pero los elogió, diciendo que pueden acabar con la impresión de que “procesos tecnológicos descontrolados hacen que a la sociedad le resulte imposible distinguir entre realidad y ficción”.
A diferencia de lo ocurrido con el estudio de Facebook, Lazer no entrevistó a la gente, pero clasificó sus tendencias políticas en base a lo que leen y comparten en Twitter.
Los investigadores usaron distintas fuentes de dominios que propagan información falsa que hacen pasar por noticia legítima --no individuos, sino portales-- seleccionados de listas preparadas por otros académicos y BuzzFeed.
Si bien cinco expertos elogiaron el estudio, Kathleen Hall Jamieson, directora del centro de políticas públicas de la Universidad de Pensilvania, encontró varios problemas, particularmente la forma en que decidieron cuáles sitios propagaban información falsa.
El equipo de Lazer comprobó que entre las personas que catalogaron como de izquierda o centro, menos del 5% compartió información falsa. Entre los catalogados como derechistas, el 11% lo hizo. Y entre los ultraderechistas, el 21%.