Entre 30 y 50 % de quienes empiezan con CPAP lo dejan en el primer año. Estas son cinco causas frecuentes y lo que puedes hacer para seguir con el tratamiento.
A pesar de que los dispositivos para la apnea del sueño llevan más de 30 años usando tecnologías que hacen el tratamiento más cómodo, entre 30 y 50 % de quienes empiezan el tratamiento con CPAP lo dejan antes de cumplir el primer año. La causa pocas veces resulta ser el propio equipo. Tiene más que ver con una mascarilla que molesta, con la sensación de pelear para poder exhalar, el ruido, el tener que viajar constantemente o, simplemente, por querer ver resultados en apenas un par de días. La buena noticia es que todas estas razones tienen arreglo, y en las siguientes líneas encontrarás cómo.
La mascarilla incómoda, una de las principales razones para dejar el CPAP
La incomodidad de la mascarilla es uno de los motivos más frecuentes para dejar el CPAP, y es de los primeros en aparecer. Las señales típicas son marcas rojas en la nariz o las mejillas, aire que se escapa hacia los ojos o despertar sin la mascarilla puesta y sin recordar cuándo te la quitaste. El origen está en que el tipo o la talla de la mascarilla no corresponden a la forma de tu cara o a la posición en que duermes.
Así que, antes de pensar en cambiar de equipo, prueba con estos ajustes:
*Coloca el arnés con la tensión justa para que la mascarilla selle sin oprimir. Cuando las correas quedan demasiado tensas, la presión de la mascarilla irrita la piel de la cara y aplasta el cojín, que pierde su forma y deja escapar aire.
*Prueba al menos dos de los tres estilos de mascarilla. La nasal cubre solo la nariz, y las almohadillas nasales se apoyan en la entrada de la nariz y tocan menos superficie de la cara. La facial (nasobucal) cubre nariz y boca y conviene a quien respira por la boca al dormir.
*Si la molestia sigue, cambia de talla o de modelo. En la mayoría de los casos se resuelve con el mismo equipo.
La presión fija que hace sentir que luchas contra el aire
Aun con la mascarilla bien ajustada, hay quien siente que el aire empuja justo cuando intenta sacarlo. Exhalar se parece a soplar contra el viento; el flujo se siente excesivo al quedarte dormido y a medianoche despiertas con la sensación de estarte ahogando. Estas molestias suelen venir de un equipo que entrega la misma presión toda la noche, aunque en las fases de sueño ligero el cuerpo necesite menos.
Un CPAP automático responde de otra manera. Ajusta la presión respiración a respiración, la sube cuando tu vía respiratoria lo requiere y la baja cuando necesitas menos. Así el aire acompaña tu respiración en lugar de imponerle un ritmo. Esa adaptación reduce la sensación de luchar contra el aire y mejora la continuidad del sueño.
El tipo de equipo y la presión los define el médico, así que, ante cualquier molestia, acude a consulta. Lleva anotada información como cuántas veces despiertas, en qué momento aparece la molestia, cómo es esa sensación y desde cuándo la notas. Antes de la cita, también puedes revisar el precio del CPAP automático y las fichas técnicas de varios modelos para que el médico y tú puedan elegir un modelo que se ajuste a tu presupuesto y tu tipo de tratamiento.
El ruido del equipo te incomoda a ti y a quien duerme a tu lado
Un zumbido o silbido proveniente del equipo puede desvelarte a ti o a quien duerme contigo.
El silbido casi siempre viene de las fugas de la mascarilla, cuando el aire escapa por un sello mal ajustado. El zumbido, en cambio, sale del propio equipo y aumenta cuando su vibración se transmite al mueble donde está apoyado.
Buena parte de ese ruido se puede reducir con medidas sencillas:
*Corrige el ajuste de la mascarilla. Al eliminar las fugas, también baja el silbido.
*Coloca el equipo sobre una superficie firme y estable para reducir la vibración que se transmite al mueble.
*Si vas a elegir un equipo, compara el nivel de ruido que indica cada ficha técnica.
Cuando el ruido deja de ser motivo para apagar el equipo, el CPAP se usa cada noche. Y está demostrado que solo el uso constante del CPAP mejora la calidad de sueño en pacientes con apnea del sueño.
Los viajes, el momento en que el CPAP se queda en casa
Cuando por fin lograste usar a diario tu CPAP, la constancia se pone a prueba en cuanto aparece un viaje de trabajo o unas vacaciones fuera de tu ciudad. El equipo de uso diario suele ser voluminoso y se acompaña de manguera, mascarilla y cable, así que muchos pacientes terminan por dejarlo en casa. Tras unas noches sin usarlo, volver a ponerse la mascarilla se vuelve cuesta arriba. Por eso conviene resolver cómo vas a llevar el equipo antes de hacer la maleta.
Para quien viaja con frecuencia, los modelos de CPAP para viajes concentran la terapia en un equipo más pequeño que cabe en el equipaje de mano. Mantener el tratamiento fuera de casa protege el hábito a largo plazo. Elegir con tiempo te permite probar el equipo unas noches en casa, salir sin dudas sobre cómo usarlo y comparar los modelos en estos puntos:
*Tamaño y peso del equipo, junto con su manguera y su fuente de poder.
*Si admite batería, útil en trayectos largos o donde no hay un contacto cerca de la cama.
*Si está autorizado para usarse en avión, algo que conviene confirmar con la aerolínea antes de volar.
La mejoría que no se nota en las primeras semanas
Aun con el equipo en uso cada noche, en casa y de viaje, sentirse más descansado puede tardar. Tras las primeras semanas, es común que todo parezca seguir igual y pensar que el tratamiento no está funcionando. La impaciencia lleva a muchos pacientes a guardar el equipo justo cuando el cuerpo está empezando a acostumbrarse.
La adaptación al CPAP es gradual y varía de una persona a otra. Algunas personas se acostumbran durante las primeras semanas, mientras que otras necesitan más tiempo y ajustes para mejorar la comodidad del tratamiento. Como los avances llegan poco a poco, es fácil pasarlos por alto. Tomar estas medidas te ayuda a notarlos y a sostener el tratamiento mientras tu cuerpo se adapta:
* Anota cada mañana cuántas horas usaste el equipo durante la noche.
* Registra al final del día qué tanto sueño sentiste; por ejemplo, si cabeceaste frente a la pantalla o en una reunión.
*Si alguna de las molestias anteriores reaparece, platica con tu médico y busquen ajustes en cuanto la notes, antes de que decidas quitarte el equipo.
*Revisa tus notas después de varias semanas. Al compararlas, aparecen cambios graduales que de otro modo pasan desapercibidos.
*Si al terminar ese periodo de adaptación no notas mejoría, vuelve con el médico de sueño en lugar de dejar el equipo y lleva tu registro a la consulta. Las horas de uso y la somnolencia anotadas le dan al especialista información concreta para volver a ajustar tu tratamiento.
Las molestias del CPAP son situaciones comunes, se reconocen y tienen arreglo. Identifica cuál de estas molestias se parece más a la tuya y prueba su solución esta misma semana. Cuando el equipo se usa bien cada noche, el buen descanso termina por notarse, también en quien duerme a tu lado.