Entre siete y 12 por ciento de los adultos mayores sufren de fragilidad, síndrome que de no atenderse a tiempo puede provocar discapacidad e incluso la muerte, afirmó el especialista del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), Mario Ulises Pérez Zepeda.
Explicó que la fragilidad es un síndrome clínico-biológico que se caracteriza por una acumulación de desgastes de los sistemas fisiológicos y que hace al adulto mayor más propenso a sufrir caídas, discapacidad y hospitalizaciones.
“La fragilidad es un tema complejo debido a que no existe un consenso específico sobre el concepto y resulta difícil determinar acciones en salud pública concretas que eviten que las personas mayores lleguen a un estado de fragilidad y luego de invalidez”, dijo Pérez Zepeda en el Boletín INGER.
Las personas con esta condición sufren de una disminución involuntaria de peso corporal, tienen poca fuerza muscular, suelen perder el equilibrio y la capacidad de caminar o moverse de forma rutinaria, señaló.
El investigador en Ciencias Médicas mencionó que a lo largo de la historia se han utilizado diferentes criterios para definir la fragilidad y se ha asociado con la presencia de enfermedades crónicas, alteración de la marcha, déficit sensorial, caídas y consumo de diversos medicamentos de manera simultáneamente.
A esto se suma la actividad física y el nivel socioeconómico que determina el acceso a una buena alimentación y calidad de vida, agregó.