A través de un comunicado, explicó que distintos estudios ya alertan sobre cómo la exposición continua a formatos rápidos y fragmentados está transformando los tiempos de concentración de las nuevas generaciones.
Según la académica, incluso actividades como ver películas o terminar una serie de Netflix comienzan a requerir estímulos constantes para mantener el interés, debido a hábitos digitales basados en inmediatez y cambios permanentes de contenido.
Portillo Sánchez señaló que el problema no radica únicamente en cuánto contenido consumen los jóvenes, sino en cómo procesan la información. La exposición constante a plataformas digitales puede volver más difícil sostener una actividad prolongada como leer, escribir o construir argumentos complejos.
A ello se suma el papel de los algoritmos, que identifican preferencias individuales y muestran contenidos similares de manera reiterada. Este fenómeno, conocido como "cámara de eco", puede limitar la exposición a perspectivas distintas y reforzar determinadas visiones del mundo.
La académica advirtió que esto adquiere mayor relevancia porque muchos estudiantes ya obtienen noticias, referencias culturales y recomendaciones directamente desde redes sociales e influenciadores, sin contar siempre con herramientas para distinguir entre información confiable y contenidos poco verificados.
Indicó que las consecuencias pueden impactar temas delicados como salud, bienestar emocional, asuntos públicos e información noticiosa.
Pese a ello, consideró que el debate no debe abordarse desde el alarmismo ni mediante prohibiciones absolutas. Como ejemplo, mencionó las recientes discusiones sobre restringir celulares, tablets y pantallas en escuelas.
Aunque reconoció preocupaciones legítimas sobre distracción, sostuvo que las medidas prohibitivas por sí solas no cambian hábitos ni generan capacidades críticas.
Frente a este panorama, propuso fortalecer la alfabetización mediática y digital para que estudiantes, docentes y familias comprendan cómo funcionan las plataformas, identifiquen fuentes confiables y desarrollen hábitos conscientes de consumo tecnológico.
Finalmente, subrayó que la tecnología y herramientas como la inteligencia artificial seguirán expandiéndose, por lo que el verdadero desafío será formar jóvenes capaces de mantener pensamiento crítico, lectura y análisis en un entorno digital cada vez más acelerado.