¿Qué es el "Niño Godzilla"?; el fenómeno climático extremo
CIUDAD DE MÉXICO, abril 5 (EL UNIVERSAL).- La comunidad científica internacional y expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mantienen bajo estrecha vigilancia el desarrollo de condiciones oceánicas que sugieren la presencia del denominado "Niño Godzilla".
Fenómeno Niño Godzilla y su impacto oceánico
Este término, acuñado originalmente por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) para describir el evento extremo ocurrido entre 2015 y 2016, se utiliza nuevamente para clasificar episodios de El Niño con una magnitud devastadora.
De acuerdo con las investigaciones actuales, este fenómeno se distingue por un calentamiento anómalo y profundo de las aguas superficiales del Océano Pacífico, lo cual altera de forma drástica la circulación atmosférica a nivel global.
Alteraciones en la biodiversidad y aparición de zonas muertas
La magnitud de este evento climático trasciende las simples variaciones de temperatura. Según los reportes del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, el "Niño Godzilla" provoca un impacto directo en la salud de los océanos, manifestándose a través del blanqueamiento masivo de sistemas coralinos y el desplazamiento de especies comerciales hacia latitudes más frías. La presencia de este calor extremo facilita la incursión de especies invasoras que no pertenecen a los ecosistemas locales, rompiendo el equilibrio biológico existente.
De acuerdo con los especialistas en oceanografía, uno de los efectos más preocupantes es la expansión de las "zonas muertas" (áreas con concentraciones mínimas de oxígeno donde la vida marina es prácticamente imposible).
Intensificación de huracanes y riesgos meteorológicos
La falta de oxígeno, combinada con las altas temperaturas, genera una pérdida significativa de biodiversidad y afecta la productividad de la industria pesquera. Según los monitoreos realizados por organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), estas condiciones son un reflejo de cómo el cambio climático antropogénico magnifica la frecuencia y la virulencia de los eventos naturales.
El vínculo entre el "Niño Godzilla" y la meteorología extrema es directo y alarmante. De acuerdo con el análisis de la Gaceta UNAM, el exceso de energía térmica acumulado en el Pacífico mexicano funciona como combustible para los ciclones tropicales. Este escenario permite que los sistemas meteorológicos alcancen niveles de peligrosidad extrema en periodos de tiempo muy cortos (tal como ocurrió con el caso del huracán Otis en 2023, cuya intensificación rápida sorprendió a los modelos de pronóstico).
Los pasos que definen la evolución de este fenómeno hacia una categoría "Godzilla" son los siguientes:
· Acumulación térmica superficial: El agua del Pacífico central y oriental registra temperaturas varios grados por encima de la media histórica.
· Debilitamiento de los vientos alisios: Esta alteración atmosférica impide que el agua cálida se desplace, concentrando el calor en zonas específicas.
· Retroalimentación oceánica: El calor se transfiere a la atmósfera, modificando los patrones de lluvia y sequía en distintos continentes.
· Formación de zonas hipóxicas: La estratificación del agua impide la oxigenación, consolidando las mencionadas zonas muertas.
De acuerdo con los modelos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la recurrencia de estos eventos extremos es una señal clara de la crisis climática actual. Las autoridades académicas subrayan que, debido al calentamiento global, los fenómenos que antes eran excepcionales ahora presentan una mayor probabilidad de impacto anual.