CIUDAD DE MÉXICO, abril 5 (EL UNIVERSAL).- La prevención del cáncer en caninos y felinos ha dado un giro hacia el enfoque integral, donde la alimentación no se limita a cubrir requerimientos básicos, sino que actúa como una herramienta terapéutica activa.
De acuerdo con estudios publicados por la Veterinary Cancer Society (VCS), una estrategia nutricional adecuada tiene el potencial de prevenir o retrasar hasta el 40% de los casos oncológicos.
El objetivo central de estas dietas es mantener un sistema inmunológico robusto y, fundamentalmente, reducir los niveles de inflamación crónica, la cual es considerada un precursor biológico de la progresión tumoral.
Alimentos funcionales y el poder de los antioxidantes
De acuerdo con la American Veterinary Medical Association (AVMA), la inclusión de alimentos específicos en la ración diaria marca una diferencia sustancial en la salud celular a largo plazo. Los especialistas en nutrición animal subrayan la importancia de los siguientes elementos:
· Verduras crucíferas (Brócoli, kale y espinacas): De acuerdo con investigaciones oncológicas, estos vegetales son ricos en sulforafano (un compuesto que combate activamente las células cancerosas y minimiza la inflamación).
· Arándanos y bayas oscuras: Son catalogados como superalimentos por su alta concentración de antocianinas y flavonoides, sustancias que neutralizan los radicales libres y evitan el daño del ADN celular.
· Ácidos grasos Omega-3 (Pescado azul y aceite de salmón): La atribución científica principal de estos lípidos es su capacidad para desinflamar el organismo (una acción vital, dado que los tumores suelen proliferar en ambientes inflamatorios).
· Cúrcuma y aceite de coco: La curcumina destaca como un potente antiinflamatorio natural que ayuda a frenar el crecimiento tumoral, mientras que el aceite de coco aporta ácidos grasos saludables con propiedades protectoras.
· Fuentes de betacaroteno: Las zanahorias y el camote aportan vitaminas A y C (esenciales para la vigilancia inmunológica constante del organismo).
Estrategias de prevención y factores de riesgo evitables
Más allá de lo que se añade al plato, la prevención efectiva reside en lo que se decide omitir. De acuerdo con los lineamientos del Pet Cancer Working Group, los tumores suelen "alimentarse" de azúcares y almidones, por lo que es imperativo evitar los carbohidratos refinados y los alimentos ultraprocesados cargados de conservantes artificiales.
Los expertos recomiendan migrar hacia snacks naturales (como trozos de proteína cocida) y mantener una dieta donde los carbohidratos no superen el 15% del contenido total.
De acuerdo con la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA), existen hábitos de manejo que complementan la nutrición. El control estricto del peso es fundamental, ya que la obesidad está directamente vinculada a un mayor riesgo de cáncer debido al estado proinflamatorio del tejido adiposo.
Asimismo, es necesario reducir la exposición a tóxicos ambientales (como el humo del tabaco y pesticidas domésticos). Finalmente, de acuerdo con la oncología clínica, los chequeos veterinarios regulares representan la mejor defensa, pues la detección temprana es el factor determinante en el pronóstico de vida de la mascota.