Con el propósito de devolver las propiedades palpables a figuras religiosas, fotografías antiguas y arte sacro en general, Ana Navarro, con más de 16 años de experiencia en el oficio, y con la paciencia, la pasión y los conocimientos necesarios, dedica gran parte de sus días a restaurar los Niños Dios que en esta temporada sobresalen en su acogedor estudio de trabajo.
Con título en la Licenciatura de Conservación y Restauración de Bienes Culturales Muebles, otorgado por la UASLP, la joven potosina nos comparte que inició en este oficio cuando cursaba estudios en Ciencias históricas y antropológicas en la Fundación Eduard Seler, espacio donde estaba en constante acercamiento con la historia, las antigüedades y la Antropología.
“De aquí la vida me llevó a ir trabajando con bienes materiales tangibles”, pudiendo así, colaborar en la restauración del retablo del Templo de Santo Domingo en Zacatecas, proyecto que le permitió continuar avanzando en diversos talleres en la CDMX y otros recintos como en el Museo Francisco Cossío, el Museo Nacional de la Máscara y el Templo de San Francisco, en la capital potosina.
Ana, quien también es artista plástica, nos platica sobre el proceso, el cual dependerá de la pieza y el tipo de compostura.
Sin embargo, de manera general, la restauradora comienza con una observación minuciosa y el diagnóstico de la pieza, para así, pasar a la detección del problema o deterioro de cada objeto.
Posteriormente, la restauradora da pie a la generación de limpieza en seco con hisopos o solventes (adecuados), y así pasa al resane, reintegración volumétrica y cromática, pasos que, a su vez, dependerán del gusto de los clientes particulares, pues no puede hacer cambios drásticos a obras que forman parte del patrimonio cultural.
Así, con ayuda de brochas, algodón, estopas, bisturí, espátulas, herramientas dentales, óleos y pinceles de distintas formas, Ana comienza en el arduo trabajo que con cautela y dedicación le brinda grandes resultados y eternas satisfacciones, al ver el resultado final, del que la expresión de asombro y alegría de los clientes, forman también parte.
Cabe destacar, que en esta temporada decembrina aumenta el trabajo de restauración de imágenes religiosas, antigüedades y fotografías, pero de manera particular de los Niños Dios que acompañarán a las familias potosinas en el tradicional Nacimiento, siendo desde septiembre, octubre e incluso en este mes, cuando acuden los interesados de manera urgente en busca de la magia de las manos de Ana Catarsis.
El taller de Ana Navarro se encuentra actualmente en la calle Coronel Ontañón número 615 Colonia Independencia, en el Barrio de San Miguelito.