Querido amigo,
Muy cerca del hotel, tan sólo cruzando las Ramblas, hemos llegado al Barrio Gótico, tal vez, el más representativo de los cuatro que forman el circuito de Ciutat Vella de Barcelona. Se trata de un lugar muy especial y de una belleza innata, y quien venga a la capital de Cataluña no debe dejar de visitarlo, pues si no lo hace es como si no hubiese llegado nunca a esta hermosa ciudad.
Al llegar a este barrio uno se transporta en una máquina del tiempo, pues de pronto se está inmerso en un sitio en donde nada tiene que ver el resto de la arquitectura y traza urbana de Barcelona.
Este Barrio es el núcleo más antiguo de esta ciudad, aquí es en donde se ubica el centro histórico y tiene dos ejes de urbanización históricos: El Cardus y el Decomanus romanos. En su parte más alta está el antiguo Monte Taber, hoy conocido como Plaza de San Jaime. El barrio se compone de diferentes sub-barrios pequeños, los cuales conservan su personalidad, e identidad, siendo estos: la Judería, Santos Justo y Pastor, Santa María del Pino, La Catedral, Santa Ana, La Merced y El Palacio.
Por siglos se mantuvo intacta la estructura del barrio, hasta que en el siglo XIX se dieron una serie de transformaciones que alteraron su morfología. Entre otras obras, destacó la renovación de los cementerios parroquiales, convertidos en plazas públicas, así es que al caminar por ahí anda uno sobre el lugar en donde descansan los difuntos. Igualmente fue impactante el vaciado de los grandes edificios, lo que originó un cambio en el uso del suelo y el derribo de parte de las murallas romanas.
Hoy hemos podido observar en la plaza de la Seo, frente a la catedral de Barcelona, la grandeza de parte de las murallas construidas por los romanos. Ésta no es la única existente, hay otras que surgen en los recovecos en donde menos se espera y así, caminando, llegamos a la calle Ataúlfo en donde se encuentra una capilla gótica que pertenecía al Palacio Real Menor de Barcelona y es denominada como la capilla del palacio.
Hemos hecho un alto en un café para refrescarnos un poco y, en la mesa de al lado, el padre de familia trata de convencer al hijo menor de que aun y cuando es el Barrio Gótico, nada tiene que ver con Batman y que no lo verá en ningún lado, si acaso en un comic.
Las calles en este barrio son un verdadero laberinto, al que esteremos explorando en los próximos días y ya tendré tiempo de irte contando de nuestros descubrimientos.