Carlos Acosta, un aspirante al Goya

El bailarín dice que el mérito de su trabajo como actor en “Yuli” es de la directora, Iciar Bollain




Madrid. - Fue primer bailarín del Royal Ballet de Londres y acaba de ser nombrado director del Royal Ballet de Birmingham, pero Carlos Acosta está lejos de cualquier divismo y asegura convencido que el 80 o 90 por ciento del mérito de su trabajo como actor en “Yuli” es de la directora, Iciar Bollain.

“Un alto porcentaje, honestamente, ha sido dirección, pura dirección, porque hay muchas maneras de actuar y de hacer que un actor te dé lo que es necesario (…) e Iciar Bollain ha sido una maestra en la dirección de actores inexpertos como nosotros”, resalta el cubano.

Porque la película cuenta con muchos actores debutantes o con poca experiencia, como es su caso, que hasta “Yuli” solo había hecho pequeñas colaboraciones en el cine. Y en su primer papel importante ha llegado la nominación al Goya al mejor actor revelación.

“Era algo insoñable”, afirma Acosta, que recuerda que al enterarse de que estaba entre los finalistas a ese premio pensó: “¡Esto no puede estar pasando!”.

Y aunque está más que satisfecho con la nominación y con el resultado de la película, asegura que solo participará en más proyectos cinematográficos si alguien se le acerca con un papel que crea que él puede hacer y que le puede suponer un aprendizaje, un crecimiento como artista, pero no tiene aspiraciones de saltar a Hollywood.

“Estoy muy agradecido a los Goya, pero no se me va a ir la olla pensando que me voy a mudar a Los Ángeles y dejar mi carrera en el ballet. Tengo 45 años, tengo mis limitaciones y hay que saber entenderlas”, reflexiona.

Por ahora tiene más que suficiente con “Yuli”, la adaptación al cine de sus memorias, de su historia desde que de niño su padre, un camionero descendiente de esclavos, le obligó a aprender danza porque vio condiciones en su hijo, pero, sobre todo, porque era la mejor forma de alejarle de la pobreza.

Tardó años en lograr el equipo adecuado para hacer una película de su libro “No mires atrás” y supo que el proyecto había caído por fin en buenas manos cuando conoció al guionista Paul Laverty, colaborador habitual de Ken Loach y pareja de Iciar Bollain.

Con Laverty, el proyecto llegó a Bollain y se fueron implicando profesionales de la talla del compositor Alberto Iglesias o el director de fotografía Alex Catalán, que contribuyeron a hacer una cinta “con mucha integridad y alejada de convenciones de los ‘biopic’”.

Cinco nominaciones a los Goya -mejor guion, música, fotografía, actor revelación y sonido- avalan a una película que se apoya mucho en la belleza de las imágenes y de las coreografías que protagonizan algunos de los momentos más emotivos de la historia.

Y que reflejan el talento no solo de Acosta sino de los bailarines cubanos, de los artistas en general de su isla natal, resalta Acosta.