En la esquina de las calles Ignacio Zaragoza y Mariano Abasolo, en el Centro Histórico de San Luis Potosí, una antigua casona guarda una historia que parece salida de una película de terror.
Se dice que en su interior se practicaron tres exorcismos, dos de ellos fallidos, y que los espíritus que no pudieron expulsar quedaron atrapados entre sus paredes; para impedir que escaparan, cuenta la leyenda, las puertas y ventanas fueron cubiertas con imágenes religiosas, mientras una cruz colocada frente a la propiedad serviría como protección contra las presencias que habitan el inmueble.
Otras versiones sostienen que la casa está maldita y que nadie puede habitarla, abrirla o demolerla debido a las energías que ahí se concentran. Entre los relatos también aparecen figuras que caminan detrás de las ventanas, ruidos que se escuchan por la noche y sonidos provenientes de la cochera. Incluso circula una historia sobre una familia cuyo hijo habría sido poseído y muerto, mientras que los demás integrantes murieron en macabras circunstancias. Sin embargo, ninguna de estas narraciones cuenta con información verificable que permita establecer si los hechos realmente ocurrieron.
Aunque las historias han convertido a la casona en una referencia de los recorridos de misterio por la ciudad, el origen de su fama no está claramente establecido. Una de las explicaciones, apunta a las imágenes religiosas colocadas alrededor del inmueble, que despertaron la curiosidad de quienes pasaban por el lugar y dieron pie a interpretaciones sobre una supuesta presencia sobrenatural.
Un vecino que conoce la dinámica cotidiana de la propiedad considera que los rumores crecieron con el paso del tiempo y que la atención mediática contribuyó a extenderlos. Durante una conversación, explicó que las historias se hicieron cada vez más grandes a partir de lo que se decía sobre la casa.
El mismo habitante rechaza la idea de que el inmueble esté embrujado y señala que la curiosidad de los visitantes ha generado situaciones incómodas para quienes se encargan de cuidarlo. Según su testimonio, algunas personas acuden para comprobar los rumores e incluso intentan ingresar sin autorización.
La leyenda también encontró un lugar en los recorridos paranormales que se ofrecen en el Centro Histórico. Durante estas visitas, la casa se incorpora a las narraciones sobre presencias, maldiciones y sucesos inexplicables. Así, una historia sin un origen plenamente identificado se convirtió en parte de la oferta de misterio para visitantes y habitantes de San Luis Potosí.