Y MIENTRAS TANTO

Son las 5:17... El tiempo transcurre lento entre el aire tibio de invierno que parece ya de primavera. A lo lejos se escuchan las aves discutiendo, quizás pelean por un gusano. 

Mi pie derecho no deja de moverse en señal de ansiedad, de angustia y de hastio. Ver pasar el tiempo desde mi ventana se ha vuelto mi pasatiempos favorito.

Congelo los lapsos y los espacios desde mi cama dándole tiempo a mi mente para que recapacite sobre la vida y sus desapegos, sus desintereses. Se siguen escuchando a los lejos el canto de las tortolitas, algún perro ladrando, el crujir de mi intestino, mi madre llamando al teléfono... Un carro andando y yo, no pierdo de vista el escenario desde el dintel de mi ventana. Quizás, quizás, el panorama cambie pronto para mí, y se abra un eterno etcétera en mi vida, y mientras tanto no suceda, seguiré meciendo mi pie derecho marcando la espera.