Aunque las primeras celebraciones comenzaron en 1910, fue hasta 1972 cuando el entonces presidente estadounidense Richard Nixon decretó oficialmente el tercer domingo de junio como la fecha para conmemorar el Día del Padre.
Desde entonces, varios países adoptaron esta tradición y ajustaron la fecha de acuerdo con sus propias costumbres.
En algunas naciones incluso se relacionó con festividades religiosas vinculadas a San José, considerado un modelo de padre dentro de la tradición cristiana.
La historia del Día del Padre en México también cuenta con una figura fundamental. Se trata de Carmelita Tostado Gamboa, originaria de la Comarca Lagunera, quien impulsó el reconocimiento de los padres dentro de la sociedad mexicana.
Su iniciativa nació al cuestionar por qué existía una fecha dedicada a las madres mientras los padres no contaban con una celebración similar. Motivada por el ejemplo de su propio padre, Pedro Tostado Ontiveros, comenzó a promover la importancia de reconocer la labor paterna.
Con el paso de los años, propuestas como la suya contribuyeron a fortalecer una tradición que actualmente forma parte de la vida de millones de familias en todo el país.
Una de las dudas más frecuentes entre los trabajadores es si el Día del Padre se considera feriado oficial en México; por lo que la respuesta es no.
La Ley Federal del Trabajo no contempla esta fecha como un día de descanso obligatorio, por lo que las actividades laborales se desarrollan de manera normal para quienes tengan programada una jornada ese día.
No obstante, en algunos casos, las empresas pueden otorgar facilidades o permisos, aunque esto depende exclusivamente de cada centro de trabajo.