El bosque que dio vida al sueño de Edward James

Cada 28 de junio, Las Pozas destaca el papel vital de los árboles en su ecosistema y patrimonio artístico

En el corazón de la Huasteca Potosina, Las Pozas celebra el valor de los árboles como arquitectos silenciosos de uno de los jardines más extraordinarios del mundo.

Cada 28 de junio se conmemora el Día Mundial del Árbol, una fecha instaurada por el Congreso Forestal Mundial en 1963 y reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con el objetivo de recordar la importancia de los árboles para la vida en el planeta.

México es uno de los países con mayor riqueza forestal del mundo y alberga más de 4,000 especies de árboles nativos, muchos de ellos fundamentales para la conservación de ecosistemas, la captura de carbono, la regulación del clima y la protección de la biodiversidad.

En el Jardín Escultórico Edward James, Las Pozas, esta celebración adquiere un significado especial. Más allá de ser el escenario que resguarda las emblemáticas estructuras surrealistas, la selva y su amor indiscutido por los árboles fue la verdadera inspiración que llevó a Edward James a establecerse en Xilitla y construir aquí su particular visión del Edén.

El paisajismo tenía un espacio primordial en su inspiración lo que llevó a la creación de poemas y varias de sus obras de arte.

Enclavado en la Sierra Madre Oriental, el jardín escultórico forma parte de uno de los ecosistemas más diversos de la Huasteca Potosina. Árboles centenarios, helechos arborescentes, orquídeas, musgos y una exuberante vegetación tropical crean un paisaje vivo donde naturaleza y arte dialogan permanentemente.

Para James, los árboles no eran únicamente elementos del paisaje. Eran esculturas naturales que transformaban la luz, la humedad y el espacio. Sus troncos, raíces y copas formaban parte de una arquitectura orgánica que inspiró muchas de las formas imposibles que hoy caracterizan a Las Pozas. Él mismo decoraba los sobres de sus cartas y postales con dibujos de ramas y hojas de árboles, hasta su novela "El jardinero que vio a Dios" les rinde homenaje.

La riqueza biológica del jardín continúa siendo uno de sus mayores tesoros al proteger 39 hectáreas de selva y bosques de niebla. Actualmente se han documentado más de 1,300 especies de flora y fauna dentro de este santuario natural, de las cuales 40 son arbóreas consolidándolo como un importante refugio de biodiversidad en México.

Los árboles tienen un rol crucial en la construcción de las esculturas, incluso varias se adaptan a la forma de los árboles, rodeándolos con especial cuidado. Por otro lado, algunas esculturas se construyeron para parecer las formas orgánicas de árboles, hojas y flores.

La Fundación Pedro y Elena Hernández A.C., responsable de la conservación del sitio, impulsa diversas acciones para proteger este patrimonio natural, incluyendo programas de monitoreo de especies, educación ambiental, restauración ecológica y manejo sustentable del paisaje.

La relación entre árboles, agua y biodiversidad resulta especialmente evidente durante la temporada de lluvias, cuando la selva alcanza su máximo esplendor. Las cascadas incrementan su caudal, los musgos cubren las estructuras surrealistas y los árboles crean un dosel verde que envuelve al visitante en una experiencia inmersiva difícil de encontrar en otro lugar del mundo.

Con motivo del Día Mundial del Árbol, El Jardín Escultórico Edward James invitó a reflexionar sobre la importancia de conservar los bosques y selvas que hacen posible la vida. Cada árbol protege suelo, almacena agua, captura carbono y brinda refugio a cientos de especies. En Las Pozas, además, resguarda la memoria de un sueño surrealista que continúa creciendo entre la naturaleza.

Porque antes de que existieran las esculturas, estaban los árboles. Y es gracias a ellos que el jardín sigue siendo, hasta hoy, un lugar donde la imaginación florece entre la selva.