La mesa de diálogo “Las lenguas maternas: entre la diversidad y la inclusión” se realizó en el Museo Regional Potosino y reunió a Martha Morales González, Eduarda Hernández Hernández, Gudelia Cruz Aguilar y como moderadora a Imelda Aguirre, en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna.
El encuentro planteó una reflexión sobre el lugar que ocupan las lenguas en la vida social y las tensiones que existen entre el reconocimiento discursivo y las condiciones reales de uso.
Durante la conversación se subrayó que, si bien toda persona tiene una lengua materna, las lenguas indígenas enfrentan una desigualdad histórica. Martha Morales señaló que uno de los principales retos es que las lenguas dejen de ser tratadas como elementos simbólicos o decorativos y puedan emplearse de forma cotidiana en ámbitos como la salud, la justicia y los trámites administrativos.
Indicó que la traducción de materiales o señalética no basta si las instituciones no garantizan atención en la lengua de las personas usuarias.
Gudelia Cruz describió un panorama crítico marcado por la reducción de hablantes y la interrupción de la transmisión intergeneracional. Explicó que muchas personas jóvenes utilizan lenguas indígenas de forma mezclada con el español o dejan de enseñarlas a niñas y niños. Señaló que esta situación se relaciona con experiencias de discriminación que llevan a considerar la lengua como poco útil fuera del ámbito comunitario.
Eduarda Hernández abordó el tema desde su experiencia en el campo educativo y de la salud. Señaló que la interculturalidad no puede limitarse a acciones superficiales, como la traducción de letreros, y cuestionó que no se consideren factores como el acceso a la lectura o la escritura. Enfatizó la importancia de trabajar con la niñez y la adolescencia para la revitalización de las lenguas, así como la necesidad de enfrentar la violencia institucional que inhibe su uso.
Las participantes coincidieron en que la lengua materna no es solo un medio de comunicación, sino una forma de comprender el mundo y de construir comunidad.
A través de la lengua se transmiten conocimientos, valores y formas de organización que no siempre pueden traducirse a otras lenguas.